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En torno a la evaluación constructivista en educación abierta y a distancia.

El objetivo de este breve escrito es exponer de manera general algunas premisas del constructivismo, aplicado a la evaluación, y sus posibilidades en la educación abierta y a distancia.

En torno a la evaluación constructivista en educación abierta y a distancia.

Escrito por: María Gloria Ortiz.

Es importante citar que en el constructivismo existen diversas teorías, las cuales han tenido diferentes influencias históricas, pero compartiendo un marco de referencia común al enfatizar la naturaleza limitada y falible de la búsqueda de conocimiento del ser humano.

Habrá que recordar que la postura constructivista recibe aportaciones de diversas corrientes psicológicas que coinciden en considerar la importancia de la actividad constructiva del sujeto. Los constructivistas conciben a la ciencia de un modo dinámico, humano, que se transforma periódicamente por reconceptualizaciones radicales. Incluso, una vez aceptadas, esas visiones del mundo se modifican, es decir, se reconstruyen. El constructivismo está basado en la premisa de la formación de significado. Ser humano, supone, realizar esfuerzos activos para interpretar la experiencia, buscando propósito y significado en los acontecimientos que nos rodean.

El buscar significado conduce a identificar lo que es relevante a la existencia, porque se vincula con las experiencias, con los conocimientos previos y sobre todo con el contexto que rodea al sujeto.

“Diversos autores han postulado que es mediante la realización de aprendizajes significativos que el alumno construye significados y que enriquecen su conocimiento del mundo físico y social, potenciando así, su crecimiento personal”.1

Reforzando la cita anterior, Ausubel (teórico constructivista), postula que el aprendizaje implica una reestructuración de las ideas, percepciones, conceptos y esquemas que el sujeto posee en su estructura congnoscitiva.

Considerando, lo apuntado, de manera demasiado elemental, se puede vislumbrar cómo puede plantearse una evaluación constructivista. Este enfoque, al igual que muchos otros que han realizado importante aportes a la educación, se trabaja principalmente en el campo psicológico, de ahí que sea necesario su análisis para determinar su pertinencia y posibilidades para la evaluación del aprendizaje, y de diversos elementos que confluyen en la educación.

Leamos las siguientes citas:

“…la orientación fundamental hacia el significado, la negación al acceso directo a la realidad y los continuos procesos de cambio distinguen la esencia y el estudio de la evaluación constructivista”.
“…el esfuerzo por otorgar significado y propósito a los elementos de la experiencia es una característica de la iniciativa humana y es fundamental para el pensamiento constructivista”.3

Como puede constatarse, desde el planteamiento de Neimeyer, se parte de las premisas generales de la corriente del constructivismo.

La evaluación tendrá que retomar, entonces, lo siguiente:

    • No se tieneacceso directo a la realidad externa, singular, estable y totalmente cognoscible. La realidad está inmersa en el contexto, se forja interpersonalmente.

 

  • El énfasis está situado en el significado personal, el papel activo de la persona como cocreador de significado, la naturaleza autoorganizada y la evolución progresiva de las estructuras de conocimiento.

Nuestras construcciones del mundo surgen de nuestras interacciones con él. Esas interacciones están condicionadas por nuestra corporalidad, por el tamaño y forma de nuestro cuerpo, la naturaleza y limitación de nuestros movimientos y los concomitantes físicos del ser humano.

La mayoría de los constructivistas asumen que el mundo existe a lo largo de una dimensión temporal y ese tiempo trae cambios.

Como supuesto constructivista se debe resaltar la ausencia de saberes absolutos. El mundo nunca es totalmente cognoscible y por esta razón, es ilusorio querer llegar a la verdad última.

Todo el conocimiento está contextualizado y forzado por las características organizacionales de nuestra implicación biológica, psicológica y cultural. Lo que pensamos que sabemos sobre el mundo está siempre determinado por las exigencias de nuestra propia situación.

Las visiones constructivistas, tienen en cuenta distinciones que se perciben como elementales para el proceso de formación de significado; observando las diferencias, convertimos los acontecimientos en reales para nosotros. Las distinciones nos permiten imponer estructuras y atribuir significado a los acontecimientos de nuestro mundo.

Concretamente, en la educación abierta y a distancia, tenemos que rescatar los principios que la orientan, ya que de la conjunción de éstos con los de la evaluación constructivista se podrán identificar las posibilidades de esta última, en la modalidad educativa que nos ocupa.

No es motivo de este escrito citar los principios de la educación abierta y a distancia, pero es importante resaltar que si concebimos a un sujeto con determinadas características de independencia, autogestión y responsabilidad, entre otras, además de que se tiene el objetivo de que logre aprendizajes significativos, en el marco de la postura constructivista, debemos pensar en la instrumentación de una evaluación acorde a dicho planteamiento.

Con base en lo anterior, a continuación se enunciarán algunas posibilidades de la evaluación constructivista.

“Lakoff y Johnson (1980: 158) observaron que en todos los aspectos de la vida, definimos nuestra realidad en términos metafóricos y entonces procedemos a actuar con base en dichas metáforas. Extraemos inferencias, fijamos metas, nos comprometemos y ejecutamos planes, todo ello basándonos en cómo estructuramos en parte nuestra experiencia, consciente o inconscientemente, mediante metáforas”.4

Lo que plantean estos teóricos, es en el sentido de rescatar la importancia de las metáforas como elemento sustancial a analizar en la construcción y el reconocimiento de lo que aprendemos, lo cual, generalmente, se hace de manera inconsciente.

Como Kelly (1970: 1), remarcó: “sea lo que sea lo que acabe pasando con la búsqueda de la verdad, los acontecimientos con los que nos enfrentamos hoy están sujetos a tanta variedad de construcciones como nuestro ingenio nos permita inventar. Esto no quiere decir que cualquier construcción es tan buena como otra… Pero nos recuerda que todas nuestras percepciones presentes están abiertas al cuestionamiento y la reconsideración, y sugiere ampliamente que incluso las ocurrencias diarias podrían aparecer completamente transformadas si tuviéramos imaginación suficiente para construirlas de modo diferente”.5

Lo expresado por Kelly, invita a reflexionar en que debemos propiciar en el sujeto situaciones de aprendizaje y de evaluación en las que se transformen los pasos, las secuencias de todo proceso, para reconstruir situaciones y posibles resultados; lo que permita la creatividad, pero sobre todo, el análisis y el cuestionamiento de cómo se resuelven o cómo realizar los procesos.

Lo esencial es que las orientaciones constructivistas, normalmente, ponen más énfasis en el concepto holismo semántico, es decir, la creencia de que cualquier construcción dada, puede ser entendida mejor en el contexto de un sistema de significado más amplio que la apoye.

Los métodos de evaluación constructivista tienen a centrarse en las implicaciones que una construcción particular, de uno mismo o de otras personas, tienen en otros aspectos del proceso de construcción del sujeto.

Los constructivistas tienden a evitar los esquemas tradicionales de diagnóstico basados en la sintomatología afectiva; por lo cual, más bien, intentan proporcionar una perspectiva amplia de las construcciones del sí mismo y de los otros del sujeto que responde. Un ejemplo prototípico es la autocaracterización de Kelly (1995), en la cual se pide simplemente que el sujeto se describa benévolamente en tercera persona, sin imponer ninguna estructura o idea general que pudiera ayudar al sujeto a centrarse en algún contenido particular o grupo de contenidos. Con este procedimiento, se obtiene que el sujeto utilice un conjunto de constructos personales con el que estructurá su propia identidad.

Respecto a las estrategias de evaluación constructivista, se utilizan ciertas formas de entrevista interactiva en vez de cuestionarios prefabricados. Algunas formas de entrevista son: el escalamiento o flecha descendente; en la primera, como su nombre lo indica, se va escalando, ascendiendo en el tratamiento de un asunto o problemática, de tal forma que permite ampliar el conocimiento, pero, sobre todo, el reconocimiento de lo que se sabe en torno a algo en concreto; en el caso de la flecha descendente, se pretende la profundización para encontrar el origen o causas de un problema.

Otra técnica de evaluación constructivista es la denominada Análisis del Discurso, por la importancia que reviste para su utilización en la educación a distancia, se incluye a continuación una cita amplia.

“El análisis del discurso de grupo comparte muchos de los puntos fuertes y limitaciones del análisis de contenido del aval de un cliente individual. Debido a que el terapeuta usa principalmente guías no directivas, el método permite análisis etnográficos de temas derivados de conversaciones espontáneas en un grupo y en este aspecto es suficientemente flexible para aplicarlo a un amplio rango de problemas de los clientes. Quizá se adapta mejor a contextos de consulta que requieren laevaluación de grupos enteros, si esos grupos son grupos de trabajo, de tareas, residenciales o similares. Aunque el método puede extenderse también a grupos de soporte mutuo que asumen una actitud de exploración de perspectivas y la expresión de sentimientos comunes de los miembros, se puede limitar en su aplicación a grupos de terapia per se que requieren que el líder del grupo juegue un papel directivo o interpretativo más activo. Por lo tanto, al igual que el flujo de conciencia y el análisis de contenido, el análisis del discurso requiere un grado bastante bajo de actividad por parte del asesor, permitiendo la observación de los procesos de construcción comunal”.6

La técnica citada implica el seguimiento de grupos de estudio, con los que, estando a distancia, se pueden instrumentar mecanismos de interacción y de encuentro presenciales, pero sobre todo, a través de los medios, como pueden ser: teleconferencia, audioconferencia, foros de análisis y discusión vía Internet, etc.

Lo esencial para el desarrollo de la técnica es el tipo de abordaje que se realice de los asuntos o tópicos, de tal forma que permita a los involucrados una participación activa y la identificación de los obstáculos en el proceso de aprendizaje.

En este último punto, considero pertinente citar una aportación de Michel Seguier,7 en el sentido de que él propone una evaluación grupal a través de un movimiento de crítica sistemática, identificando el papel que juegan cada uno de los integrantes, es decir, teniendo claridad de su ubicación en el grupo y por ende de su responsabilidad.

Por supuesto, lo expresado en este artículo, es apenas un acercamiento al tema, reconozco la necesidad de continuar analizando, discutiendo y compartiendo las reflexiones, para propiciar un crecimiento en las prácticas educativas.

Notas:
1. Díaz Barriga, Frida. “El aprendizaje significativo desde una perspectiva constructivista”. p. 9.
2. Neimeyer Greg, J. (Comp.). Evaluación Constructivista. p. 13.
3. Ibídem. p. 14.
4. Citado por Neimeyer Greg, J. Evaluación Constructivista. p. 15.
5. Citado por Neimeyer Greg, J. Evaluación Constructivista. p. 17.
6. Neimeyer. Op. cit. p. 199.
7. En la obra denominada Crítica institucional y creatividad colectiva. Una introducción a la autoevaluación.

Sobre el autor:
• María Gloria Ortiz,
Licenciada y maestra en pedagogía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); integrante del grupo académico de la Coordinación de Educación Continua, Abierta y a Distancia (CECAD), de la Universidad de Guadalajara (UDG).

Bibliografía:
• DíAZ Barriga Arceo, Frida. “El aprendizaje significativo desde una perspectiva constructivista”. En revista Educar. México, 1993.
• GONZáLEZ Martínez, Luis. “La evaluación diagnóstica: sus potencialidades y limitaciones ante el debate de los paradigmas”. Ponencia presentada en el 2º. Simposio en Ciencias de la Educación: Estrategias para el Mejoramiento Continuo de la Educación. México, 1994.
• GUZMáN, Jesús Carlos. Implicaciones educativas de seis teorías psicológicas. El cognoscitivismo. UNAM, CONALTE. México, 1994.
• NEIMEYER Greg, J. (Comp.). Evaluación Constructivista. [Tr: Angela Aparicio]. Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1996.
• SEGUIER, Michel. Crítica Institucional y Creatividad Colectiva. Una introducción a la Autoevaluación. [Tr: Manuel Rodríguez Aguirre]. México, 1976.

Fuente:
•  www.latarea.com.mx