Cibervictimización y satisfacción vital en adolescentes: la inteligencia emocional como variable mediadora
En esta ocasión compartimos un trabajo de investigación cuyo propósito fue analizar las relaciones entre cibervictimización, inteligencia emocional y satisfacción vital; así como examinar la inteligencia emocional como una posible variable mediadora en la relación entre la cibervictimización y la satisfacción vital. El acoso escolar o bullying es un problema psicosocial que ha existido siempre en nuestra sociedad, definido por primera vez por Dan Olweus en 1993 como un acto o comportamiento agresivo e intencional que se lleva a cabo por un individuo o grupo, en repetidas ocasiones y a lo largo del tiempo. Las características del acoso escolar que lo diferencian de otro tipo de violencia en las escuelas son: la frecuencia y reiteración de la agresión a lo largo del tiempo; la intencionalidad de hacer daño; el desequilibrio de poder y la ley del silencio. Aunque los avances tecnológicos de los últimos años han dado lugar a numerosos beneficios, también han traído consigo consecuencias negativas como el mal uso que se puede hacer de ellos para ejercer violencia, surgiendo una nueva variante del acoso tradicional: el ciberacoso o cyberbullying.
El ciberacoso ha sido conceptualizado como una conducta agresiva entre iguales que se realiza de forma reiterada a lo largo del tiempo a través de medios electrónicos (email, redes sociales, mensajería instantánea), por un grupo o un individuo sobre una víctima con escasas posibilidades de defenderse por sí misma. Este tipo de acoso se ejerce a través de la intimidación, la amenaza o el daño a un tercero mediante el envío o la publicación de imágenes o vídeos que son ofensivos o humillantes, la difusión de rumores en la red, la revelación de información personal sin el permiso de las personas que están involucradas, así como la exclusión de la comunicación en línea o suplantación de la identidad virtual. El hecho de que se utilicen los medios electrónicos hace posible que este tipo de violencia se ejerza en cualquier momento y lugar, que se pueda hacer de forma anónima y que se pueda obtener una rápida expansión, de manera que es capaz de llegar a un gran número de personas con solo pulsar un botón.
En comparación con el acoso escolar tradicional, el uso de los medios electrónicos dificulta la intervención debido a características como el anonimato, la rápida difusión y el fácil acceso a las víctimas. Así, el ciberacoso tiene un gran impacto sobre las víctimas, lo que puede generar un importante desajuste emocional y psicológico, evidenciado en una amplia gama de conductas autodestructivas. Diversos estudios han señalado el papel de la pobre expresión y regulación emocional como posibles predictores de la victimización, por lo que unas adecuadas habilidades emocionales podrían ser beneficiosas para las víctimas. Uno de los constructos que se está comenzando a explorar en el caso del ciberacoso y que está revelando el importante papel en este fenómeno es la inteligencia emocional, entendida como la habilidad para procesar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
García, Laura; Quintana-Orts, Cirenia; Rey, Lourdes (2020) Cibervictimización y satisfacción vital en adolescentes: la inteligencia emocional como variable mediadora. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes Vol. 7 nº. 1, pags 38-45. España. Recuperado de revistapcna