Convivencia Escolar

Convivencia escolar en educación primaria. Las habilidades sociales del alumnado como variable moduladora

20 Enero, 2020

A continuación compartimos un trabajo cuyo principal objetivo es analizar el grado de relación existente entre diferentes dimensiones de la conducta de los alumnos de Educación Primaria (desajuste clínico, desajuste escolar, ajuste personal e índice de síntomas emocionales) y su percepción de la convivencia escolar. En el estudio participaron 546 estudiantes de Educación Primaria de dos colegios públicos de la ciudad autónoma de Melilla, ciudad autónoma española situada en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo. Entre los resultados hallados, se pone de manifiesto una relación positiva entre las dimensiones clínicas de la conducta y diferentes aspectos que obstaculizan la convivencia escolar. También, entre ajuste personal y diferentes elementos que favorecen la convivencia. Se discute la pertinencia de incluir, por su carácter preventivo y de desarrollo del individuo, el trabajo de las habilidades sociales dentro del currículum de Educación Primaria.

La vida junto a otras personas es inevitable en cualquier sociedad. Comenzamos conviviendo con aquellos que constituyen nuestro núcleo familiar y conforme crecemos nos vamos incorporando a nuevos grupos que despliegan su actividad en escenarios diferentes. Uno de estos espacios en las sociedades avanzadas es la escuela. El paso obligado por esta institución y el periodo de permanencia, cada vez más largo, hacen que se plantee este lugar como un sitio idóneo desde el cual enseñar a convivir a nuestros jóvenes. No obstante, la progresiva complejidad que está adquiriendo la escuela hace de este lugar un entorno complicado para que los que acuden a ella mantengan una buena convivencia. Para que dicha educación sea posible, se hace necesaria la implicación y participación activa de todos los miembros de la comunidad educativa, padres y madres de familia, docentes y equipos de dirección e, incluso, entidades sociales que trabajan y colaboran con los centros educativos.

La expresión convivencia tiene el amplio significado de “vivir juntos”, pero nuestro acervo cultural le añade un conjunto de matices, más o menos pro-sociales, que la han convertido en una expresión del complejo entramado social exigido para lograr una buena práctica, en el caso que nos ocupa, una buena práctica escolar. Aunque los matices a los que se hace alusión pertenecen a distintos contextos de vida y práctica, en el presente trabajo se van a reflejar tres de ellos, en la medida en que son determinantes para comprender el uso que le otorga la comunidad escolar: el contexto del habla popular, el contexto socio-jurídico y el contexto psicoeducativo. Estos matices son muy bien recogidos y empleados en la cultura popular. La gente sabe que la convivencia va más allá de compartir vivienda o lugar físico, que no es cohabitar, sino ser partícipe y reconocer que los que comparten, por distintas razones, escenarios y actividades, deben intentar compartir también un sistema de convenciones y normas en orden a que la vida conjunta sea lo mejor posible o, al menos, no haya grandes conflictos, para lo que se hace necesario que cada cual controle un poco sus propios intereses y comprenda los intereses de los demás.


Herrera Torres, Lucía;  Bravo Antonio, Iván (2011) Convivencia escolar en Educación Primaria. Las habilidades sociales del alumnado como variable moduladora. Dedica. Revista de Educação e Humanidades, ISSN-e 2182-018X, ISSN 2182-0171, Nº. 1 (Março), págs. 173-212. Recuperado de dialnet.unirioja
 

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