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Cuarentena por coronavirus: qué es el “efecto padres” en la educación y cómo podría marcar a la generación covid-19

La noticia que presentamos a continuación hace referencia al fenómeno actual de las clases en casa. Específicamente, se centra en el cambio de escenario y la modificación de las interacciones que anteriormente se daban en el aula. En este sentido, los padres toman un rol central por el efecto que ellos pueden generar en sus hijos e hijas. Esto, porque los niños, niñas y adolescentes ya no están en contacto directo con sus pares, sino que la interacción en mayor medida se da con sus padres y/o madres, pudiendo ser muy variada la forma de relacionarse, dependiendo de las características de cada familia.

Algunas de las situaciones que se modifican en este nuevo escenario son las rutinas cotidianas, los roles que cada uno ejecutaba en sus distintos ambientes ahora deben readecuarse para darse de forma simultánea: los hijos en casa, los padres también; unos deben estudiar y los otros trabajar, todo al mismo tiempo. Por tanto se deben buscar formas de coordinar las funciones de cada uno para que se den de la mejor manera posible: los padres deben mantener sus rutinas laborales y además estar atentos a los aprendizajes de sus hijos o hijas. Acá, entonces, se amplía aún más la brecha de un hogar a otro, pues no todos los adultos dentro de los diversos grupos familiares tienen las mismas herramientas ni los mismos tiempos para apoyar a sus niños, niñas y adolescentes.

Entonces, las características de los padres o cuidadores influirán directamente en el proceso de aprendizaje: distribución de los tiempos, acceso a internet, herramientas tecnológicas diversas, apoyo en el establecimiento de rutinas, ayuda con aspectos pedagógicos, etc. De esta forma, las clases en casa pueden aumentar la inequidad entre los distintos grupos de estudiantes, pues como bien se menciona en el artículo: “Si los resultados académicos de un estudiante se vuelven aún más dependientes de las habilidades de sus padres durante el cierre de escuelas, entonces estudiantes similares cuyos padres tienen niveles educativos diferentes, tendrán probablemente resultados diferentes”.

El nuevo rol de los padres

“La educación está ocurriendo ahora en el hogar, con mayor o menor apoyo de la tecnología y del colegio, dependiendo del contexto”, dice a BBC Mundo el economista Pedro Cerdan, quien gerencia los proyectos de educación del Banco Mundial en Colombia. “Así que los padres juegan un rol fundamental en que esos aprendizajes se den”, explica. Desafortunadamente, es poco lo que se sabe sobre cómo se están ajustando los hogares a la situación, afirma. Lo que es seguro es que no todos tienen las mismas posibilidades.

“Dado el énfasis en la tecnología como respuesta, las familias con mayores recursos, quienes cuentan con mejor conectividad, computadora, espacio para estudiar y padres educados, seguramente tendrán el reto de hacerle seguimiento a sus hijos, asegurar que se conectan a sus clases virtuales, encontrar el tiempo para ayudar en las tareas o aprender algo de pedagogía”, afirma.

López-Calva está de acuerdo: “Ese rol lógicamente se ve determinado por el tiempo disponible que tienen los padres, sus capacidades y la prioridad que le dan a la inversión en capital humano en distintas familias”, dice a BBC Mundo.

Pero aclara que “en el contexto de alta desigualdad que existe en la región, tener el tiempo y la motivación para asumir responsabilidades de educación es un lujo que no todos los padres pueden darse”.

Pablo y Florencia tienen muy claro que el “efecto padres” es real. “La coordinación familiar obviamente está híper alterada porque lleva muchas horas y tenemos que mantener nuestras actividades laborales”, explica Pablo. “Pero tenemos la suerte de ser universitarios y de haber vivido muchas experiencias pedagógicas, además de que nosotros mismos tenemos roles docentes como médicos”, agrega.

Es así que en estos meses han ido aprendiendo cuál es la mejor forma de enseñarles a sus hijos ciertos conceptos (“con diferentes herramientas más lógicas o más visuales, por ejemplo”) o incluso cuándo es mejor suspender la actividad y retomarla más tarde o al día siguiente. “Eso también ha sido todo un aprendizaje”, dice.

Aun así, reconoce: “Nos ha resultado muy difícil que los niños entiendan o nosotros hacerles entender que llegó la hora de ponerse a hacer una tarea o de conectarse al Zoom. Nos cuesta que hagan el clic y se concentren, por más que les tengamos un ambiente preparado con un escritorio”.

Educación e ingresos

“Sabemos que el nivel educativo de los padres es un factor determinante en la educación de los hijos. En algunos países la correlación es altísima”, dice Cerdan. El economista explica que los distintos factores que influyen en este fenómeno muy presente en América Latina pueden dividirse en tres: “Parte de este efecto se da por la condición socioeconómica del hogar: padres educados cuentan con mayor nivel de ingresos y por tanto tienen acceso a mejores colegios, más apoyo, etc.”, enumera. “Otro efecto -sigue- es la importancia que se le da a la educación en el hogar o el involucramiento de los padres en la escuela. Y el tercero es el apoyo directo al proceso de aprendizaje”.

López-Calva, por su parte, agrega que “a este fenómeno se le llama transmisión intergeneracional del capital humano y está demostrado que su nivel es particularmente alto en América Latina y el Caribe”.

Los números hablan por sí solos. “Le doy un dato interesante de Colombia, que es donde estoy mirando el tema en profundidad”, dice Cerdan. “Entre los padres sin conectividad ni acceso a un dispositivo para conectarse a clases virtuales, menos de la mitad cuenta con un miembro del hogar con educación secundaria y solamente el 12% tiene educación media”.

En un análisis sobre el tema recientemente publicado por López-Calva en su blog institucional Graph for Thought, destaca otros casos particulares de América Latina y el Caribe: “En República Dominicana, por ejemplo, aquellos estudiantes del segmento más rico tienen el doble de probabilidades de tener acceso a un escritorio que los del segmento más pobre”, escribe el director regional del PNUD. “En México tienen el doble de probabilidades de tener una computadora; y en Panamá, mientras que virtualmente todos los niños del grupo de ingresos más altos tienen acceso a internet, solo el 40% de los del grupo más pobre tienen”, continúa.

En base a datos de las pruebas PISA de 2018 con estudiantes de 15 años para los países disponibles de la región, López-Calva logra dar una imagen más general: “Los datos muestran que, en los hogares de ingresos más pobres de cada país, entre el 10 y el 40% de las madres tienen educación universitaria, mientras que en los más ricos la cifra es de al menos el 50%”, detalla.


Pais, Ana (2020). Cuarentena por coronavirus: qué es el “efecto padres” en la educación y cómo podría marcar a la generación covid-19. BBC News Mundo. Sección Noticias. Recuperado de bbc.com

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