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Desarrollo de valores y actitudes en el laboratorio de Física y Química. Una experiencia de contenido transversal en la educación científica

En el marco del nuevo Sistema Educativo, el aprendizaje de las Ciencias no ha de concebirse como la mera acumulación de conocimientos científicos (Pozo y Gómez Crespo, 1998); sino, más bien, como un proceso a través del cual el alumnado adquiere una capacidad de razonamiento y una metodológica -coherentes con el quehacer científico- que le ayuden a analizar y resolver problemas de distinta índole, no sólo en el ámbito estrictamente científico (Rosado y Ayensa, 1999). En este sentido, la educación científica ha de proveer al alumnado de una serie de actitudes, valores y normas, que le permitan aplicar el método científico de un modo adecuado y satisfactorio en diferentes contextos y situaciones de su entorno más próximo (CECJA, 1995; García Carmona, 2001; Rosado y García Carmona, 2001).

Desarrollo de valores y actitudes en el laboratorio de Física y Química. Una experiencia de contenido transversal en la educación científica.

Escrito por: Antonio García Carmona.

La realización de experiencias ha de ser uno de los elementos esenciales a la hora de plantear la enseñanza/aprendizaje de las Ciencias (Gil et al , 1991; Rosado, 1999). Mediante los procedimientos adecuados, estas experiencias han de estar orientadas a simular y/o reproducir ciertos fenómenos, estudiados en clase de manera teórica, con idea de que el alumnado asimile los conceptos y, consecuentemente, logre un aprendizaje significativo de los mismos (García Carmona, 2002). Por tanto, el laboratorio de prácticas se presenta como uno de los elementos imprescindibles en la educación científica a todos los niveles.

Si bien, para que la utilización del laboratorio sea la adecuada y surta los efectos educativos deseados, es preciso que el alumnado respete las normas de seguridad y los recursos disponibles en él; de no ser así, el trabajo de laboratorio resultará obsoleto en la formación científica.

En consecuencia , y con el fin de promover en el alumnado una actitud de valoración y respeto por las normas de trabajo de laboratorio, así como una toma de conciencia de los peligros potenciales derivados de la manipulación de ciertos instrumentos y productos, surgió la idea de plantear a nuestro alumnado de 4º curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) la elaboración de un plan de seguridad para el laboratorio de Física y Química. Esta idea se vio potenciada, además, por los resultados de la experiencia previa, que tuvimos el profesorado y el personal de administración y servicios, en la elaboración de un Plan de Seguridad para nuestro Centro, exigida por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

La experiencia que se expone a continuación, se viene realizando en nuestro Centro desde el curso escolar 1999/2000 con resultados bastante satisfactorios.

Objetivos

A la hora de establecer los objetivos didácticos de la experiencia, tomamos como referencia, por un lado, los contenidos del currículo oficial del Área de Ciencias de la Naturaleza (Física y Química) para Secundaria, que hacen alusión al trabajo práctico y experimental en el laboratorio; y, por otro, la ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995), que establece la elaboración de un Plan de Autoprotección para edificios y dependencias de uso docente -en nuestro caso con Nivel de Riesgo Bajo (altura no superior a 14 m y capacidad no superior a los dos mil estudiantes).

Con todo, los objetivos didácticos que se establecieron en el diseño de la experiencia son los siguientes:

    • Conocer con detalle el laboratorio: sus instalaciones y equipamientos, así como su localización dentro del centro escolar.

 

    • Tomar conciencia del peligro que supone una inadecuada manipulación de sustancias e instrumentos, y predisposición a la prevención para evitar accidentes en el laboratorio.

 

    • Tomar conciencia de la importancia que tiene respetar escrupulosamente las normas de seguridad y los recursos disponibles en el laboratorio.

 

    • Comprender y valorar la importancia que tienen la limpieza y el orden en el trabajo de laboratorio.

 

    • Reconocer y valorar la importancia del trabajo en equipo en el diseño, la planificación y la realización de experiencias.

 

    • Cooperar con los compañeros y compañeras en el desarrollo de trabajos en equipo y cumplimiento de las responsabilidades asignadas.

 

  • Adquirir información sobre cómo actuar ante una emergencia surgida en el laboratorio, en condiciones normales, para su prevención.

Esquema de trabajo

Aun cuando la realización del trabajo ha de mostrarse abierta a la creatividad del alumnado, y flexible según las necesidades educativas de cada situación, su elaboración se planteó sobre la base del siguiente esquema:

    • Parte I: Presentación/Justificación. Los alumnos y alumnas realizarán una presentación y expondrán los motivos que justifican la elaboración del trabajo (previamente se les habrá dado ciertas pautas orientativas al respecto).

 

    • Parte II: Descripción del laboratorio y del entorno que le rodea. Elaborarán un croquis de la infraestructura y distribución del laboratorio (ubicación de puertas, ventanas, extintores, mesas, sillas, enchufes, grifos,…), y un plano del Centro en el que se resalte su ubicación. Realizarán, también, un inventario del mobiliario, de los productos químicos, de los instrumentos experimentales, herramientas, etc. Entre ellos, se prestará especial atención a los extintores (Fig. 3) existentes en ambas dependencias y de sus aledaños (características, normas de uso, fechas de revisión y caducidad).

 

  • Parte III: Determinación de riesgos potenciales en el laboratorio. En esta parte, se clasificarán, en distintas categorías, los peligros que pueden derivarse de un mal uso de las instalaciones (instalación eléctrica, inmobiliario, etc.), de los instrumentos o de los productos del laboratorio. Para ello, los alumnos y alumnas harán una investigación bibliográfica sobre las propiedades de los productos existentes, así como de las propias instalaciones de las dependencias con el fin de determinar los riesgos potenciales que presentan.

(Fig 1) “Uno de los riesgos potenciales más importante son los derivados de un mal uso de la Electricidad.”

    • Parte IV: Plan de acción ante un siniestro o emergencia. Es la parte del trabajo donde el alumnado ha de utilizar todo su ingenio y creatividad. Se trata de elaborar un plan ordenado y estructurado ante un caso de emergencia. Tendrán en cuenta aspectos como la activación de una alarma (código de alarma y personas responsables de su activación); aviso a los servicios de socorro (bomberos, emergencias sanitarias, policía); organización humana para llevar a cabo la evacuación del laboratorio, y del Centro si ello fuera necesario; utilización de los recursos disponibles para solventar o atenuar el peligro (extintores; cierre de puertas y ventanas, en caso de incendio, después de desalojar el lugar para evitar su propagación; actuación ante posibles heridos,…).

 

  • Parte V: Resultados y conclusiones. Aquí los alumnos y alumnas expresarán su impresión personal sobre el nivel de seguridad que tiene el laboratorio, de acuerdo con el estudio realizado. Y expondrán aquellos aspectos de mejora que han de ser considerados para garantizar la seguridad en este espacio de trabajo.

Planificación y desarrollo de la experiencia.

Antes de comenzar la experiencia —en el curso escolar 1999/2000—, contamos en nuestro Centro con la presencia del Inspector Jefe de Bomberos de la Diputación Provincial de Sevilla. Nos habló, primeramente, de las nociones básicas que han de tenerse en cuenta a la hora de prevenir cualquier tipo de riesgo en el hogar o en un centro escolar. Entre todo ello, cabe destacar la clara exposición hecha sobre los elementos imprescindibles en la producción de cualquier incendio; esto lo hizo a través del triángulo del fuego (Fig. 2). De este modo, conectó con ciertos contenidos de Física y Química (Calor y Temperatura, compuestos químicos, reacciones químicas de combustión), que el alumnado había estudiado ya en clase.

(Fig.3)”El análisis de los extintores del laboratorio y sus alrededores fue objeto de análisis por parte del alumnado.”

Realizado el estudio, cada grupo elaboró un informe final de la memoria del trabajo, el cual fue expuesto al resto de compañeros, con el fin de juzgar, entre todos, las carencias y las virtudes de cada uno. Finalmente, a través de la puesta en común, se elaboró el plan de seguridad definitivo para el laboratorio de Física y Química. Asimismo, se confeccionó un mural sobre las principales normas de seguridad que, a modo de cartel, sería colocado en un lugar visible del laboratorio.

Conclusiones

La experiencia se realizó, por vez primera, durante el curso 1999/2000 con los alumnos y alumnas de 4º A y B de ESO, del Colegio “Luisa de Marillac” de Sevilla. Los resultados fueron bastante satisfactorios, dada la gran motivación del alumnado, que se sintió, en todo momento, el principal protagonista de la elaboración del plan de seguridad. Desde entonces la experiencia se ha venido planteando en los cursos sucesivos.

Con objeto de complementar esta experiencia, se tiene previsto realizar, tanto por parte del alumnado como del profesorado, un curso de prácticas sobre primeros auxilios; el cual posiblemente sea organizado por el Ayuntamiento de Sevilla.

La elaboración de un plan de seguridad para el laboratorio de Física y Química es una actividad de gran atractivo para el alumnado, a la vez que fomenta la creatividad de estos. Permite abordar algunas áreas transversales como la educación para la salud, la educación para el consumidor y la educación para la convivencia; elementos esenciales en la formación científica básica e integral del alumnado.

Este tipo de actividades sirve, además, para poner de manifiesto que el quehacer científico aporta una metodología de trabajo extrapolable a cualquier otro ámbito, más allá del estrictamente científico. De esta forma, se pretende derrumbar la concepción, habitualmente asumida por los estudiantes de Secundaria, de que la Ciencia es algo puramente académico y sin aplicación a la vida cotidiana. Por este motivo, se hace necesario abordar la enseñanza/aprendizaje de las Ciencias bajo un enfoque que contemple sus interacciones con el medio natural y social más próximo al alumnado.

Sobre el autor:
• Antonio García Carmona,
Licenciado en Ciencias Físicas, Profesor de Física y Química en Educación Secundaria, Dpto. de Ciencias (Física y Química), Colegio “Luisa de Marillac”, Sevilla, España.

Bibliografía:
•  CONSEJERÍA DE EDUCACIóN Y CIENCIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA (1995) : Área de Ciencias de la Naturaleza de la ESO. Dirección General de Promoción y Evaluación Educativa . Sevilla.
•  GARCÍA CARMONA, A. (2001): El planteamiento de sofismas y paradojas como recurso didáctico en la enseñanza de la Física. Revista Española de Física , 15 (3), pp. 34-36.
•  GARCÍA CARMONA, A. (2002): El termómetro de Galileo como instrumento didáctico en el aula de Física. Revista Española de Física , 16 (2), pp. 46-49.
•  GIL, D. et al (1991): La enseñanza de las Ciencias en la Educación Secundaria . Barcelona: ICE / Horsori.
•  LEY 31/1995 DE PREVENCIóN DE RIESGOS LABORALES
•  POZO, J. I. y GóMEZ CRESPO, M. A. (1998): Aprender y enseñar Ciencia. Del conocimiento cotidiano al conocimiento científico . Madrid: Morata.
•  ROSADO, L. (1999-reimpresión): Didáctica de la Física . Madrid: UNED.
•  ROSADO, L. y AYENSA, J. M. (1999): La enseñanza de la Física en el nuevo Sistema Educativo. Bases didáctica y nuevos medios tecnológicos en la ESO y el Bachillerato . Madrid: UNED.
•  ROSADO, L. y GARCÍA CARMONA, A. (2001): Diseño de un programa-guía de actividades en el estudio de la Estática de Fluidos para la ESO. En Rosado, L. y Cols., Didáctica de la Física y sus Nuevas Tendencias . Madrid: UNED, pp. 622-667.

Fuente:
•  www.contexto-educativo.com.ar

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