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Ejercicios fáciles y divertidos de ‘mindfulness’ para niños

Mindfulness o Atención Plena significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Jon Kabat-Zinn, conocido referente mundial de Mindfulness por haber introducido esta práctica dentro del modelo médico de occidente hace más de 30 años, fundó la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Allí introdujo a los pacientes a la práctica de Mindfulness para el tratamiento de problemas físicos, y psicológicos, dolor crónico, y otros síntomas asociados al estrés. Jon Kabat-Zinn define Mindfulness como: “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.

Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida. En contraposición, una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que aún no ha ocurrido, nos conduce al descuido, el olvido y al aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa. La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona; cuerpo, mente y espíritu.

¿Hay alguna situación en que el "mindfulness" esté especialmente indicado?

El mindfulness puede ayudar cuando hay problemas y antes de que aparezcan. No se debería practicar solo como reacción a algo negativo. Es una "base" que se puede ir dejando al niño para que sepa reaccionar bien en momentos presentes y futuros. Es una forma más amable de entender lo que les sucede a ellos mismos y a los de su alrededor. Sin embargo, es especialmente útil "para aquellos niños que estén estresados, dispersos, angustiados, para días previos a exámenes o pruebas deportivas", destaca la especialista. 

En momentos de especial estrés, como ahora durante la pandemia, la psicóloga también lo recomienda para que los niños "manejen sus emociones". En este caso, puede ser muy beneficioso practicarlo de manera conjunta padres e hijos, como un espacio común para liberarse de las tensiones. Una buena orientación, según aconseja la experta, es la que proporciona la Guía Headspace de Mindufulness en Netflix. "Que ambas partes puedan compartir momentos de conexión, relajación e introspección ayuda a los niños a que sientan más la experiencia y a los padres a dedicar tiempo de calidad familiar", detalla.

10 ejercicios muy fáciles 

Los beneficios del mindfulness no son inmediatos, sino que se van notando con la práctica. Por eso es bueno ofrecer a los más pequeños ejercicios que les "enganchen" para que no sea cuestión de un día. Estos son 10 ejercicios muy fáciles con los que pueden disfrutar de la práctica del mindfulness.

1.    A soplar. Se puede practicar con una vela o con un molinillo de viento (remolino). Especialmente indicado para los más pequeños. Es una forma de que concentren la atención en el soplo y en la respiración.

2.    Botellas sensoriales. En el mercado hay muchos materiales sensoriales, pero también se pueden fabricar en casa botellas o frascos de la calma, rellenándolas de papeles de colores, purpurina, vaselina líquida y agua. Cuando el niño se centra en la observación de su interior, de las figuras que se forman... se ancla al aquí y al ahora.

3.    Recordar objetos. Para que el niño mantenga la atención sostenida un rato, se le puede plantear el reto de que mire unos cuantos objetos que se le presentarán a la vista durante un rato. Después, se retirarán y tendrán que explicar, o mejor dibujar o escribir, de cuáles se trataba.

4.    Pintando mandalas. Los mandalas también son un ejercicio muy fácil para concentrar la atención. Hay de muchos tipos y dificultades y se puede elegir uno conforme a la edad del niño. Es una forma, además, de potenciar su creatividad y de que se centre solo en una actividad.

5.    Salto y pausa. El niño puede pasar un rato saltando. Después, se le pedirá que pare y que se ponga las manos en el pecho para notar cómo late su corazón. Permanecer un rato así le conectará con sus sensaciones internas y con su respiración.

6.    Con un muñeco. Tumbado boca arriba, se pone un peluche (que no pese demasiado) encima del abdomen del niño. Tendrá que observar durante un rato cómo el muñeco sube y baja según su ritmo respiratorio.

7.    Adivinar qué suena. Se hace sonar un objeto o un instrumento musical, y el niño tiene que permanecer quieto mientras dura el sonido. Después, tendrá que decir de qué se trataba.

8.    Quietos como una rana. Se le plantea el reto de quedarse muy quietos como una rana, observando cómo se llena su cuerpo de aire y cómo el aire sale del cuerpo.

9.    Soy un detective. Se deja al niño que elija un objeto de la habitación, de ser posible pequeño, y se le pide que se concentre en él durante un minuto, sin hacer nada más. Después, lo describirá y contará las sensaciones que ha tenido.

10. Nos miramos a los ojos. Se trata de un ejercicio para hacer en pareja. Sentados enfrente uno del otro, se deja que el niño y su pareja se miren fijamente sin hablar y sin hacer nada más durante un rato.

Hay muchas prácticas de mindfulness y merece la pena probarlas en familia para encontrar equilibrio, serenidad y más conexión interior.

Gragera, Terry (2021) Ejercicios fáciles y divertidos de 'mindfulness' para niños. Sitio web Hola.com. Categoría Niños. España. Recuperado de hola.com

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