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Héroes invisibles, alternativas para enseñar y pensar alternativamente

“Ya sabemos muchas cosas acerca de enseñar valores en la escuela. Una de ellas, quizás la primera, es que no es sencillo. Tenemos cientos de evidencias de ello dentro y, fundamentalmente, fuera del aula. No en vano podemos afirmar que todos los gobernantes y políticos, los buenos y los malos, han tenido al menos un aprobado en Formación Ética y Ciudadana, o como se llamara la materia en su época de estudiantes. También sabemos que no alcanza con decirles a nuestros alumnos cómo deberían ser, ni con acercarles comportamientos ejemplares de otras personas, de otros tiempos o de otras latitudes. Ni siquiera, obviamente, con que ellos mismos nos digan –honestamente o para complacernos- lo que queremos escuchar.”

Héroes invisibles, alternativas para enseñar y pensar alternativamente

Escrito por: Alejandro Spiegel

Ya sabemos muchas cosas acerca de enseñar valores en la escuela.
Una de ellas, quizás la primera, es que no es sencillo.

Tenemos cientos de evidencias de ello dentro y, fundamentalmente, fuera del aula. No en vano podemos afirmar que todos los gobernantes y políticos, los buenos y los malos, han tenido al menos un aprobado en Formación Ética y Ciudadana, o como se llamara la materia en su época de estudiantes.

También sabemos que no alcanza con decirles a nuestros alumnos cómo deberían ser, ni con acercarles comportamientos ejemplares de otras personas, de otros tiempos o de otras latitudes. Ni siquiera, obviamente, con que ellos mismos nos digan –honestamente o para complacernos- lo que queremos escuchar.

Y no es sencillo por varias razones; entre ellas, porque se intenta enseñar sobre algo que no está cerrado, que está ocurriendo en ese mismo momento, y porque no existe el “verdadero o falso” de otras materias. Como si fuera poco, además, algunos todavía discuten qué deben saber o cómo debieran ser las actitudes de los docentes que pretenden enseñar valores. En fin, mucho se ha dicho y corregido sobre lo ya corregido: han ido y regresado nuevos y viejos métodos, para llegar a la conclusión de que, frecuentemente, la escuela enseña valores diferentes a los que se propone enseñar.

Mientras tanto, tenemos derecho a desear una sociedad más justa para nosotros y para nuestros hijos. Y a pensar, diseñar y llevar a cabo todos los intentos necesarios para construir una mejor a la actual, tan polarizada y paradojal, en la que nuevas y viejas formas de exclusión sufridas cada vez por más personas, conviven con un creciente número de acciones altruistas, tanto individuales como grupales, en las que participan personas de casi todos los sectores, incluso los más desfavorecidos.

Y si soñamos con una sociedad diferente, es relevante preguntarnos ¿Cómo podemos hacer para reconocer y seguir multiplicando estas últimas acciones? o, más aun, ¿Cómo hacer para que las nuevas generaciones reconozcan y sientan auténticas ganas de ser protagonistas de estas mismas acciones?

¿Qué papel tiene la escuela en la construcción de una sociedad mejor?

Todas las respuestas incluyen a la escuela como un lugar a tener en cuenta a la hora de llevar adelante todos los intentos para convertir ese sueño en realidad. Cada vez más se constituye en el único lugar en el que los chicos pueden simbolizar y, obviamente, aprender sobre lo que pasa. Y hacer, experimentar y seguir aprendiendo sobre su propia experiencia. Y pensar y postular escenarios sobre lo que podría pasar.

En ningún otro momento ni en ningún otro espacio nuestros hijos tendrán el tiempo y la contención que debe brindar un sistema de profesionales -docentes, directores, supervisores, instancias ministeriales, etc.- para lograrlo, .en el que pueden construir su propio criterio, su propia mirada, para comprender lo que ocurre en su vida cotidiana, la cercana y la que le presentan los medios de comunicación.

Vale la pena, entonces, aprovechar esta oportunidad.
Pero…. ¿cómo hacerlo?
Una opción es pensar alternativamente.

Pensar alternativamente significa imaginar, postular, otras realidades, otras miradas, otros escenarios a los que existen o se supone que existirán. Significa abrir, poner en duda la necesaria existencia de un número determinado de opciones. En estos términos, implica –por ejemplo- abrir, desplegar, matices entre los supuestamente opuestos. Así, hay otras miradas para el ganar o perder, o para reconocer lo que se tiene y lo que se necesita. En definitiva, existen más significados, existen otros significados para dar sentido a las ideas, conceptos y clasificaciones con las que representamos y explicamos la realidad.

En otros términos…
La realidad no necesariamente tiene que ser como es.
El futuro no necesariamente tiene que ser como suponemos o como alguien nos dice que va a ser
El pasado no necesariamente fue como tal o cual mirada nos lo presenta.
Por otro lado, lo que es hoy, no necesariamente continuará siendo de la misma manera

O sea, hay otras posibilidades. Sólo hay que saber reconocerlas.

“El sentido común es una filosofía de contención mutua en la que los ciudadanos militamos, unidos por el temor y coincidiendo en una versión conservadora del mundo” Alejandro Rozitchner

Ahora bien: el sentido común propone significados únicos, posibilidades acotadas y limitadas “a priori” y, en general, una mirada conservadora, estable en el tiempo y sin matices para comprender y actuar. La misma que invita a actuar “razonablemente”, evitando “meterse en problemas” por otros y, mucho menos, si son desconocidos.

En el marco de esta propuesta, promover el pensamiento alternativo a este sentido común resulta central. Tanto para docentes como para los alumnos.

Sí, en este tiempo de múltiples y multiplicadas pobrezas, en el tiempo en del “sálvese quien pueda” mientras sólo unos poquísimos aparentemente lo consiguen, del “todo tiene que ver con todo” mientras, en realidad, muy pocos tienen que ver con alguien, para siquiera poder concebir la mera posibilidad de la existencia de otros caminos a transitar, de otras acciones a realizar, se requiere pensar alternativamente.

Y esa es precisamente una de las características de los héroes: llevar adelante acciones alternativas, imprevistas, que no coinciden con el sentido común.

Por otra parte, desde siempre la escuela ha tenido algo que ver con algunos héroes; especialmente con los míticos, los de la historia, la ciencia y la literatura.

Proponemos pensar y descubrir usos diferentes, alternativos y significativos para los héroes y sus actos, como potenciales recursos para la enseñanza de valores, en tanto pueden facilitar que los propios niños y jóvenes

• traigan a la escuela sus modelos, las personas y comportamientos que admiran por una u otra razón.
• realicen lecturas alternativas de los modelos que se les ofrecen y los influyen cotidianamente, por ejemplo desde los medios de comunicación.
• se sientan inspirados y alentados para la realización de acciones de carácter altruista.

LOS HÉROES INVISIBLES

Es una persona común que realiza actos no vinculados con sus tareas o costumbres cotidiana para beneficiar a una o más personas no vinculadas familiar o profesionalmente.

Cuando se pregunta por héroes, generalmente las respuestas connotan “a quién admiramos”. Seleccionaremos una clase de héroe (pensar alternativamente significa incluir varios tipos de heroicidad): la que nos permite discutir la hipótesis de la excepcionalidad del héroe, y reconocer que los hay por todos lados. Incluso dentro nuestro.

Analicemos esta definición por partes:

“Es una persona común que realiza actos no vinculados con sus tareas o costumbres cotidianas….”

Son personas como cualquiera de nosotros. Nos referimos a la mayoría de los seres humanos, a los que se encuentran bastante lejos de -o, quizás, en algún lugar intermedio entre- los sujetos excepcionales buenos o malos, que ocasionalmente intervienen en su entorno y realizan acciones diferentes al sentido común.

“Llevar adelante otra actitud implica ser mucho más capaces de acción y mucho más activos y responsables. Lo cual es bastante más costoso que denunciar el mal, quejarse y desilusionarse”. A. Rozitchner
Es más: podríamos decir que todos nosotros somos Héroes Invisibles en potencia.

Todos, aun los más pobres o los que se encuentran en las situaciones más difíciles, tenemos o podemos hacer algo que algún otro necesita. Si nos queda alguna duda, repasemos la historia de la humanidad: esta llena de casos de este tipo de heroísmo, por ejemplo, en los Campos de detención,. concentración o exterminio, en todas las latitudes y en todas las épocas.

Max Scheler escribió “En ningún hombre todo es ejemplar; y también me arriesgo a decir: en todo hombre hay por lo menos un rasgo que es ejemplar”.

Sigamos con la segunda parte de la definición:

“…para beneficiar a una o más personas no vinculadas familiar o profesionalmente”.

En tanto que una de las razones de este libro es promover la sensibilización, nos concentraremos en los casos de personas que se acercan sensiblemente a otras con las que no tienen una vinculación cotidiana y obvia, en los que el contacto humano, la acción concreta, da cuenta de una intencionalidad explícita, no rutinaria y “diferente a la indiferencia”, con aquéllos con los que podría ignorar sin recibir, a priori, ningún castigo legal o social1.

“-¿Y si no puedo? -He aquí lo que haces: sigues trabajando alerta a las coincidencias que se puedan cruzar en el camino. Observas con atención porque siempre se presentan disfrazadas. -No me vendría mal un ejemplo -dijo. -Un ejemplo: tenemos que atravesar ese muro de ladrillos (…) trabajamos como locos pero el muro sigue siendo de ladrillos; y acaso, se vuelve más duro que antes. Hemos revisado todo: no hay puerta secreta, ni escalerilla, ni pala con la que cavar por abajo. Sólo ladrillo macizo. -Ladrillo macizo -repitió. -Bien, calla y escucha. ¿No oyes un vago chug chug detrás de nosotros? ¿Es posible que el maquinista de la excavadora haya dejado el motor en marcha cuando salió a almorzar y la máquina haya metido la primera velocidad? Por casualidad, ¿no viene la máquina tronando hacia nuestro muro?” Richard Bach

Así, la decisión y la posterior acción del Héroe Invisible surge por -y se desarrolla en- una situación límite. Límite en sentido amplio: en tanto existen necesidades en conflicto, la satisfacción de unas pone en riesgo y tensionan a otras.

Límite, también, por la necesidad que emerge y supera la privacidad de una persona, y se hace visible, reconocible para otra. Esta emergencia de la necesidad, muchas veces -aunque no siempre- está relacionada con lo extremo, con el límite de lo tolerable que convierten público lo que se hubiera querido superar íntimamente.

Finalmente, límite, por el contacto entre estas personas. En tanto se acercan, se conectan, se tocan los engranajes de los que hablábamos en los primeros párrafos; se intersectan de mundos, entornos “a priori dijuntos”, cuyo contacto no era obvio ni previsible.

En definitiva, los Héroes Invisibles son personas que aun compartiendo las virtudes y miserias de su comunidad; resuelven una situación límite con actitudes “diferentes”, ésas que sorprenden y muestran un camino alternativo a los que los rodean.

A diferencia de los de “bronce”, los Héroes Invisibles:
• son sólo visibles para algunos y en determinadas circunstancias.
• están vivos, en movimiento. hacen actos heroicos y también otros que distan de serlo

CÓMO APROVECHAR A LOS HÉROES EN LA IMPLEMENTACIÓN DE PROYECTOS EDUCATIVOS

La secuencia básica se propone el uso de la Lente para relevar a los héroes de los chicos y a “mirarlos” a través de sus actos. Según lo dicho, probablemente surja de manera espontánea que traigan al aula personajes y escenas de los medios de comunicación con los que “conviven” cotidianamente. También se puede consignar expresamente, por ejemplo, que algunos rastreen en determinados medios y traigan como “tarea” a los héroes que ellos vean que allí aparecen. En cualquier caso, la propuesta es abrir la posibilidad de dialogar sobre ellos y de contrastarlos con otros, por ejemplo, con los Héroes Invisibles. De esta manera, creamos las condiciones para superar la escisión o competencia. “escuela-medios de comunicación” y para seguir construyendo al aula como espacio de reflexión, de experimentación y de construcción de sentidos y significados en el que, ahora sí, toman parte todas las imágenes y las voces que les hablan a nuestros chicos todos los días.

Secuencia básica de actividades2

Está compuesta por los siguientes pasos:

A-Héroes al aula
B-Dialogando sobre actos heroicos ** icono lente

Parte desde la invitación –en el paso A- a que cada chico traiga sus héroes. El paso B, abre un espacio de diálogo para analizar y comparar estos héroes a través de sus actos.

A- Héroes al aula

1. Abrir un espacio de diálogo sobre los héroes3. Consignar que cada chico elija un héroe para el próximo encuentro y prepare o traiga elementos para su presentación al grupo. Algunas preguntas instrumentales podrían ser ¿Quién es? o ¿Por qué lo admiro? También se puede sugerir la búsqueda de alguna anécdota, escena o situación en que se lo vea en acción y que sea representativa de su heroicidad.
2. Compartir e intercambiar los relatos y los elementos que se hayan traído.

La relación que tienen las personas, especialmente los chicos, con sus héroes tiene mucho que ver con la pasión, con sentimientos profundos. Uno no anda cambiando de héroes todos los días. Por ello, y en principio, a nadie le gusta que le cuestionen a quien admira.

En este punto, la clave es la confianza que cada docente pueda inspirar en sus alumnos. Si esta existe, los héroes que cada alumno traiga tendrán mucho que ver con él mismo. Si, en cambio, los chicos sospecharan que no hay un verdadero interés en escuchar sus elecciones, y que lo que en realidad se busca es imponer otros héroes (“¿para qué me hace traer y decir lo que pienso si lo único que importa es lo que él/ella piensa?”) , bueno, se volvería al “juego” de las respuestas no genuinas, en las que los alumnos responderán lo que ellos decodifiquen que se quiere escuchar.

Hechas todas las aclaraciones, sigamos adelante con la comparación, con el “zarandeo” de detalles y argumentos que permitan comprender más, pero sin perder la magia de una buena historia. Aprovechándola para pensar en lo bueno, lo malo, lo cercano o lejano de heroísmos, poderes y triunfos que muchas veces parecen mucho más únicos que lo que realmente son.

En este sentido, no compararemos a los héroes sino a los actos que los chicos identifiquen como representativos de su heroicidad.

En otros términos, se trata de la tarea detectivesca de bucear en los detalles que les permitan a los propios chicos discernir, diferenciar, entre unos y otros, y los modelos de conducta que cada héroe representa.

B-Dialogando sobre actos heroicos ** icono lente

El héroe es –en general- un personaje solitario. Por así decirlo, le “sienta bien” ser el centro de un relato, de la historia que cuenta sus aventuras. En otros términos, él –o ella- existe por ese relato y, cuanto más espacio tiene en “el cartel”, mejor. Por esta misma razón, poner en un mismo lugar a varios héroes con sus relatos puede constituir para cada uno de ellos, un desafío más complicado de sortear que muchas de sus peores batallas.

Nos concentraremos entonces en los actos heroicos de cada héroe.

El héroe es héroe por/en su acto heroico ** resaltar, importante

Lo heroico es tal en un espacio determinado de tiempo, luego, la vida continua y, cambiado el contexto –el tiempo, el espacio, los actores de un escenario determinado-, también cambia lo que puede definirse como heroico.

Así, para leer cualquier acto heroico, es necesario contextuarlo en el tiempo y espacio en que efectivamente ocurre; en una sociedad y en una cultura determinada. Del mismo modo, las personas que intervienen en el acto, además de estar condicionadas por este contexto, tienen –cada una- sus historias, sus trayectorias, que se cruzan en “ese” momento.

De la suma de todos estos factores surgen las necesidades de unos, los “poderes” de otros, los obstáculos que se presentan entre ambos y, finalmente, el momento de decisión en el cual la combinación de todos estos ingredientes configura una acción concreta, real.

Por ello, para dialogar, analizar, comprender, comparar y ¿por qué no? aprender de los actos heroicos necesitamos considerar como mínimo:
• el contexto en el que ocurre
• las historias previas del héroe y de los otros protagonistas
• las características propias de la acción

Para realizarlo, es conveniente utilizar algún recurso que permita organizar estos diferentes aspectos. Una opción es usar una ficha como la siguiente, la Lente para Actos Heroicos. Es un instrumento que facilita un primer diálogo de cada alumno consigo mismo, son su propio relato y, luego, el logro de una mejor articulación de la historia que se quiere compartir

Lente para Actos Heroicos

1. Descripción de la situación
Texto breve con una semblanza del escenario en el que ocurrirá el acto heroico. ¿Dónde ocurre? ¿Cuándo? ¿Quiénes están presentes? ¿Qué están haciendo? ¿Cuál es la situación límite?

2. El acto heroico
Frente a esta situación, muchos ………………………………(hace, no hacen, les importa, no les importa…)
Sin embargo,…………………………………….(él o ella – nombre del héroe o heroina).
Hace, decide………………………
Le importa…………………
No le importa……………

3. Los protagonistas
El Héroe/La Heroína
¿Quién es? Breve relato de cómo llega al acto …………..(segmento de su biografía relacionado con este momento)
Su fortaleza, su valor, se expresa en ……………….(A qué se arriesga por realizar el acto? ¿Cuáles son sus incomodidades, restricciones, renunciamientos?).

¿A quién intenta beneficiar?

¿Quién es? Breve descripción de cómo llega al acto (segmento de su biografía relacionado con este momento)
¿Qué necesita? ¿Cuál es su amenaza/peligro?

¿Cómo usarla?

  1. Consignar que cada chico escriba el relato4 de un acto de su héroe y lo “mire” a través de las preguntas de la Lente.
  2. Organizar al curso en equipos o grupos: en ese marco, los alumnos se cuentan mutuamente los actos de cada uno de sus héroes, poniendo a disposición de sus compañeros el texto que elaboraron y su Lente.
  3. Proponer que dialoguen, analicen y comparen estos actos, ayudados por preguntas como: ¿Quiénes son nuestros héroes? ¿Qué tienen en común? ¿En qué difieren? ¿Qué poderes tienen nuestros héroes?
  4. Intercambiar relatos y Lentes con otros grupos. Elaborar un informe (escrito u oral, individual, grupal o de clase -por ejemplo, a través de un mural-) que responda a las preguntas del paso anterior y a otras que se les ocurran a los propios chicos5
  5. ¿Hay héroes entre nosotros? Consignar (manteniendo la pauta de elaborar un texto y una Lente por cada uno) que busquen y traigan nuevos héroes y sus actos para sumar en cada grupo. Se puede sugerir que se organicen y se distribuyan tareas: que algunos integrantes se ocupen de traer héroes -y “su” acto- del barrio, de la literatura, de los medios, etc..
  6. Abrir instancias de socialización con todo el curso: oralmente o a través de afiches con anotaciones, frases, grafittis, estadísticas y, en general, con las respuestas que se vayan construyendo a las preguntas de los pasos 3 y 4.

Notas
1 Esta decisión, obviamente, no desconoce a muchísimos otros casos de Héroes Invisibles que no abordaremos en esta oportunidad: hay muchos padres que son verdaderos héroes por conseguir la comida para sus hijos en circunstancias tan difíciles como las que están insertos. También están los médicos, las enfermeras, docentes, bomberos y policías -cuyas profesiones implican intrínsecamente hacer el bien-, que en más de una ocasión se convierten en héroes por hacer bien su trabajo.
2 Para ampliar la secuencia o trabajar con otras propuestas, puede consultarse el libro del autor “Héroes Invisibles. Historia de la vida cotidiana para educar en valores”. Homo Sapiens. Rosario. 2003
3 A la pregunta “¿Quién tiene o ha tenido algún héroe?”, en general, sigue un coro de “yo”. O sea, como ya dijimos, todos o casi todos tiene algo para decir sobre el tema
4 Como parte de la consigna para escribir este relato escrito, sería interesante anticipar a los alumnos que el texto que escriban les servirá como ayuda en el momento de su presentación al grupo y, fundamentalmente, para que otros compañeros puedan leerlo (al seguir alguna consigna o, “simplemente” porque les atrajo la historia de “su” héroe).
5 La invitación expresa a que los propios alumnos propongan nuevas preguntas o consignas, a que interroguen y se interroguen, abre un espacio de actividad y participación que motiva genuinamente a los chicos. Es bueno tenerlo en cuenta ya que, en general, este clima y estos aportes no surgen espontáneamente.

Fuente: www.alejandrospiegel.com.ar

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