Convivencia Escolar

La técnica de la “Tortuga”: un método para el autocontrol de la conducta impulsiva

20 Enero, 2019

El documento que compartimos fue publicado en el sitio web Aprendiendo con el TDAH (Trastorno de déficit de atención con hiperactividad) y su propósito es presentar "la técnica de la tortuga" como herramienta de manejo conductual. Este tema es especialmente relevante en la actualidad, cuando se ven cada vez con mayor frecuencia en las aulas la manifestación de conductas inapropiadas como peleas, golpes, hablar demasiado, burlas, mandar a los otros, tener rabietas, no atender al profesor, entre otras. Los niños no muestran conductas disruptivas por que sí. Ellos actúan inapropiadamente porque hay un refuerzo por hacer eso. Típicamente, se les presta atención por hacer esas interrupciones, y esto sirve como consecuencia reforzante. La Modificación de Conducta, basándose en ciertos estudios con niños de todas las edades, ha puesto de manifiesto que la mirada del profesor puede llegar a convertirse en un refuerzo de la conducta disruptiva haciendo que esta aumente de forma considerable, así el profesor inadvertidamente puede estar provocando en la conducta del niño el efecto contrario al que se espera. La Modificación de Conducta ha desarrollado numerosas técnicas que se ocupan de estos problemas. Típicamente estas técnicas consisten en el uso sistemático de refuerzos y castigos presentados contingentemente a la conducta. Este material trata de una nueva técnica desarrollada en el POINT OF WOODS SCHOOL denominada "la Tortuga". Esta difiere de otras técnicas de Modificación de Conducta en que está basada en el “auto-control” y no en el control externo de la conducta disruptiva. Se puede enseñar al niño a controlar sus propias conductas disruptivas en lugar de que externamente se le controle. Como toda técnica, la de la tortuga corresponde a un procedimiento compuesto por una secuencia de etapas, que en síntesis se reducen a tres: hacer la Tortuga – Relajación – Solución de Problemas,  las que deben ser enseñadas, modeladas y monitoreadas, de manera que cada niño, niña o adolescente se pueda apropiar de ellas, para que finalmente la pueda utilizar de manera autónoma, cada vez que lo requiera. Esto, porque la aplicación de la técnica se acompaña de la reflexión necesaria para que la persona pueda tomar conciencia de su conducta, comprendiendo por qué es inapropiada y así modificarla de manera intencionada, con el propósito de adaptar el comportamiento a patrones socialmente compartidos. Para asegurar la efectividad de la técnica de la tortuga es fundamental mantener su aplicación en el aula a lo largo del tiempo. Esto requiere un entorno social que dé refuerzos a los niños por hacer la Tortuga – Relajación – Solución de Problemas. No se puede enseñar esta técnica y después olvidarse de ella sin que se produzca un decremento. Hay cinco procedimientos que aseguran seguir usando la Tortuga: continuar registrando el número de conductas objetivo; continuar alabando al azar todas las Tortugas apropiadas; continuar utilizando provocaciones al azar una o dos veces por semana; continuar indicando soluciones y alabar la solución adecuada; continuar teniendo periodos de prácticas de la Tortuga, una o dos veces a la semana. Revisar la técnica en este tiempo y considerar algunas nuevas situaciones problemáticas. Fuente.

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