Desde 1999, Capacitación, Perfeccionamiento y Actualización Docente en todo Chile Acceso Campus Virtual Educrea
Campus Virtual Educrea
Cursos On-line Educrea Perfeccionamiento sin fronteras.
Ver Más

Financiamientos: SEP-FAEP-PIE-Particular. Estamos en Convenio Marco

Campus Virtual Educrea
Campus Educrea Los participantes acceden al Campus Virtual Educrea, plataforma que facilita los aprendizajes y disponibiliza materiales virtuales concretos, tanto para su trabajo personal como grupal.

Financiamientos: SEP-FAEP-PIE-Particular. Estamos en Convenio Marco

Campus Virtual Educrea
Tutores Educrea Nuestros programas son diseñados por EDUCREA y dictados por profesionales especialistas en cada temática, con amplia experiencia en aula y que han sido seleccionados y preparados por nuestro equipo académico.

Financiamientos: SEP-FAEP-PIE-Particular. Estamos en Convenio Marco

Campus Virtual Educrea
Metodología Activo-Participativa Fuerte acento sincrónico (conexión simultánea participantes - tutor) que promueve la reflexión y el trabajo colaborativo + tiempos de trabajo individuales y grupales entre cada sesión para aplicar y profundizar los conocimientos.

Financiamientos: SEP-FAEP-PIE-Particular. Estamos en Convenio Marco

Home » Novedades » Liderazgo educativo para pensar el regreso a la presencialidad

Liderazgo educativo para pensar el regreso a la presencialidad

El tema de volver a las clases presenciales sin duda es fundamental en estos días. El artículo que compartimos en esta oportunidad reflexiona sobre este tema. En él, Alejandra Arratia, directora ejecutiva de la Fundación Educación 2020; Marco Ávila, jefe de proyectos de Mejoramiento Educativo de Fundación Chile; y Tomás Recart, director ejecutivo de Enseña Chile, hacen referencia a casos de países que han comenzado a reabrir las escuelas o a diseñar las formas en que reabrirán. Los autores señalan que dentro de ellos, la primera consideración es la seguridad sanitaria, para luego pensar en la modalidad de las clases. El escenario en nuestro país es similar, tanto la autoridad como las organizaciones de la sociedad civil han comenzado a plantear cuál es el mejor momento para volver a la presencialidad o la semipresencialidad.

La Acción Colectiva por la Educación -alianza integrada por 20 organizaciones de la sociedad civil comprometidas con una educación de calidad, equitativa e inclusiva- se encuentra tomando el pulso de lo que sucede en las comunidades escolares. Si bien se reconocen las consecuencias negativas de la ausencia de clases presenciales, es indudable que los factores sanitarios se encuentran al principio de la lista de aquello que debe cumplirse para un retorno efectivo. Para esto, se cree que el retorno debe ser seguro, gradual y voluntario, en el marco de las definiciones que ha dado la autoridad en la materia. Se percibe, en el eventual retorno, la oportunidad de desplegar las competencias que el liderazgo escolar exige, valorando el rol de los equipos educativos en la gestión de la crisis y de este modo incidir localmente para alcanzar, en el contexto de la pandemia, un proceso de mejoramiento que los involucre e incentive a avanzar en conjunto.

En primer lugar, un retorno seguro -en términos sanitarios- permitirá a las familias confiar y enviar a sus hijos e hijas de forma regular, dándole continuidad al proceso escolar. En segundo lugar, debe ser gradual, considerando la incorporación de grupos de estudiantes que sean de mayor urgencia. En tercer lugar, el regreso debe ser voluntario. Es este el aspecto que puede resultar más relevante, ya que permite a los equipos directivos, de docentes y sostenedores, liderar este proceso, tras analizar el contexto, las necesidades urgentes de las familias y cuidadores y los requerimientos sobre el aprendizaje. Para lo anterior es fundamental contar con orientaciones para establecer un retorno flexible, con y sin interrupciones, con clases “híbridas” (a distancia y presencial) que favorezcan la inclusión de todas y todos los estudiantes. Del mismo modo, es central otorgar certezas sobre la seguridad financiera de los establecimientos, los tiempos de planificación y la flexibilidad para tomar decisiones.

Algunos países han comenzado a reabrir las escuelas o a diseñar las formas en que reabrirán. Dentro de ellos, la primera consideración es la seguridad sanitaria (trazabilidad de casos, infraestructura, distanciamiento físico, medidas de higiene, entre otras), para luego pensar en la modalidad de las clases. El escenario en nuestro país es similar, tanto la autoridad como las organizaciones de la sociedad civil han comenzado a plantear cuál es el mejor momento para volver a la presencialidad o la semi presencialidad.

Como Acción Colectiva por la Educación -alianza integrada por 20 organizaciones de la sociedad civil comprometidas con una educación de calidad, equitativa e inclusiva- nos encontramos tomando el pulso de lo que sucede en las comunidades escolares. Si bien reconocemos las consecuencias negativas de la ausencia de clases presenciales, es indudable que los factores sanitarios se encuentran al principio de la lista de aquello que debe cumplirse para un retorno efectivo.

Para esto, creemos que el retorno debe ser seguro, gradual y voluntario, en el marco de las definiciones que ha dado la autoridad en la materia. En primer lugar, un retorno seguro -en términos sanitarios- permitirá a las familias confiar y enviar a sus hijos e hijas de forma regular, dándole continuidad al proceso escolar. En segundo lugar, debe ser gradual, considerando la incorporación de grupos de estudiantes que definamos como país, sean de mayor urgencia. Por ejemplo, estudiantes de 3° y 4° año de educación media, que se encuentran en la fase final de la trayectoria escolar y que, además, pueden cumplir de mejor forma las normas de distanciamiento e higiene.

En tercer lugar, el regreso debe ser voluntario. Es este el aspecto que nos parece más relevante ya que permite a los equipos directivos, de docentes y sostenedores, liderar este proceso, tras analizar el contexto, las necesidades urgentes de las familias y cuidadores y los requerimientos sobre el aprendizaje. Para lo anterior es fundamental contar con orientaciones sobre cómo establecer un retorno flexible, es decir, con y sin interrupciones, con modelos de clases “híbridos” (a distancia y presencial) y que favorezca la inclusión de todas y todos los estudiantes. Del mismo modo, es central otorgar certezas sobre la seguridad financiera de establecimientos, los tiempos de planificación y la flexibilidad para decidir, por ejemplo, la promoción del estudiantado.

Vemos en el eventual retorno, la oportunidad de desplegar las competencias que el liderazgo escolar exige, valorando el rol de los equipos educativos en la gestión de la crisis y de este modo incidir localmente para alcanzar, en el contexto de la pandemia, un proceso de mejoramiento que los involucre e incentive a avanzar en conjunto.

Arratia, A; Ávila, M; Recart, T. (2020) Liderazgo educativo para pensar el regreso a la presencialidad. Versión digital Diario La Tercera. Sección Opinión. Recuperado de latercera

Educrea desarrolla sus cursos de capacitación docente en todo Chile. Revisa nuestra oferta de perfeccionamiento en nuestras 9 áreas de estudio y revisa los contenidos de cada curso aquí.
Whatsapp