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“Los alumnos no piensan”. La enseñanza de habilidades intelectuales

“La frase “los alumnos no piensan” se escucha bastante en las escuelas secundarias y también en la educación superior, pero las preguntas que nunca van asociadas a esta frase o que deberían hacerse son: ¿alguien les enseñó a pensar?, ¿qué es pensar?, ¿cuáles son los pasos que hacen las personas en el proceso de pensar?”

Escrito por: Jorge Sánchez
La frase “los alumnos no piensan” se escucha bastante en las escuelas secundarias y también en la educación superior, pero las preguntas que nunca van asociadas a esta frase o que deberían hacerse son: ¿alguien les enseñó a pensar?, ¿qué es pensar?, ¿cuáles son los pasos que hacen las personas en el proceso de pensar?.

Esto nos coloca en el plano de las habilidades intelectuales, o sea, los contenidos procedimentales (según expresiones de la Reforma Educativa), que los alumnos deben aprender en la escuela y que los docentes debemos enseñar, pero que, mirado con un poco más de profundidad, no siempre se tienen claros a la hora de explicitarlos y, por lo tanto, se hace confusa su enseñanza.

En debate en una sala de docentes, una profesora a la que se le preguntó qué era pensar y las diferentes respuestas de los integrantes de la sala nos llevan al centro de la cuestión. A la hora de conceptualizar las diferentes habilidades intelectuales y expresar su proceso, no todos coinciden y, en muchos casos, se hace difícil expresar en palabras lo que hacemos cuando ponemos en juego una determinada habilidad.

Es obvio que las tenemos adquiridas, lo que no siempre queda claro es si podemos explicitarlas, lo que nos lleva a preguntarnos ¿cómo hacen los alumnos para aprenderlas?

Frente a esto, nuestra propuesta es que se debe hacer metacognición, tanto en el ámbito personal del docente como en el trabajo dentro del aula.

Para llegar a esta conclusión, el presente artículo tratará de explicar qué se entiende por habilidades intelectuales, a qué nos referimos con metacognición; luego ver qué tipo de habilidades se buscan hoy en las evaluaciones de calidad de la educación y finalizar con alguna idea sobre su enseñanza.

Habilidades intelectuales

Es cierto que la escuela enseña conocimientos, habilidades para trabajarlos y actitudes y valores, también es cierto que no se puede trabajar con uno de ellos por separado de los demás; si uno en el aula desarrolla determinados temas, los alumnos harán algo con esos temas, los escucharán con comprensión, los relacionarán con temas vistos; los ejemplificarán, compararán o memorizarán y, además, se generarán actitudes hacia dichos conocimientos y hacia las personas con las cuales comparte la tarea, ya sean sus compañeros o sus docentes.

Pero quizás, donde creemos que es necesario poner una mirada mas profunda es en la cuestión de las habilidades intelectuales. En estos momentos, se escuchan desde muchos sectores que los alumnos no leen con comprensión, que no pueden resolver problemas, que no pueden aplicar sus conocimientos en nuevas situaciones.

Barco y Lizarriturri (2004), nos dicen sobre evaluaciones aplicadas en alumnos del último año de la escuela media:

Independientemente de la disciplina que se considere un porcentaje elevado de estudiantes, más del 80% de los relevados, evidencian problemas de lectura y comprensión de texto como: falta de hábito lector, falta de comprensión de expresiones lingüísticas, falta de pensamiento reflexivo y crítico, de razonamiento sistemático e imposibilidad de jerarquizar conceptos.

Pensemos entonces en cuales son las habilidades que pretendemos para el alumno de hoy, Jalfen (2001) piensa que en este nuevo contexto
son premiadas la apertura mental, la aptitud de trabajar en equipo, la rápida respuesta a los cambios, el manejo de la presión por las responsabilidades, la inteligencia práctica, la capacidad para resolver problemas, la aptitud para comunicarse, la habilidad para relacionarse, la responsabilidad, la eficiencia, la rapidez, la capacidad para interpretar la información, el saber gestionar, la organización, la voluntad para aprender, la facilidad para escuchar y consensuar, la adaptación a las nuevas metodologías, la capacitación a las nuevas metodologías.

Podemos estar de acuerdo con estas enunciaciones, pero qué son estas habilidades. Creemos que uno de los problemas que impiden que los alumnos no las desarrollen es porque no siempre quien debe enseñarlas las puede explicitar.

Preguntas como ¿qué hace una persona cuándo compara dos textos? o ¿cómo se extrae una idea principal de un texto? parecen a simple vista muy fácil de contestar, pero hagamos el ejercicio de señalar los pasos por los que debemos pasar para realizar estas actividades y veremos que no son tan fáciles de poner en palabras para que el otro las entienda. Por lo tanto, esta carencia genera complicaciones a la hora de enseñarlas.

Casi toda la docencia universitaria y en el mismo grado la secundaria suele tener entre sus frases favoritas “estos alumnos no piensan”. Serán capaces de definir qué hace una persona cuando piensa, imaginamos desde ya la variedad de respuestas. Y si no piensan, quién les enseñó a pensar, porque todos vemos sus falencias, pero seguimos sin encontrar los caminos para el desarrollo de dichas operaciones cognitivas.

Pasemos a aclarar algunos términos y después pensemos si se están enseñando en la actualidad.

Las habilidades intelectuales son aquellas herramientas que nos permiten trabajar con datos, hechos y conceptos.

Coll (1992) define a estas habilidades o procedimientos como “un conjunto de acciones ordenadas, orientadas a la consecución de una meta” observándose aquí las siguientes características:

-que se refieren a una actuación,
-que no es una actuación cualquiera, sino ordenada,
-que esta actuación se orienta hacia la consecución de una meta.

Es decir, lo que se propone al aprendizaje de los alumnos son conjunto de actuaciones cuya realización permita llegar finalmente a determinadas metas.

Trabajar los procedimientos significa, en definitiva, desvelar la capacidad de saber hacer, de saber actuar de manera eficaz.

En general, cuando enseñamos, solemos decir comparen esos textos, pero no cuál es el conjunto de actuaciones que uno debe realizar para compararlos.

Por lo tanto, pensar es un procedimiento o contenido procedimental que debe tenerse en cuenta para su enseñanza, de la misma manera que uno no cree que al preguntar por la Revolución de Mayo el alumno mágicamente comienza a explicar sobre ella sin haberla leído nunca, tampoco sucede que, por imaginar que los alumnos piensan, ellos lo harán sin que nadie se los explique.

Quizá, lo que empiece a aparecer es que muchos de los procedimientos que nosotros tenemos los hemos aprendido por ensayo y error, lo cual muestra una arista peligrosa, pues si todos los alumnos se ven expuesto a este sistema, donde el profesor les pide comparen y nadie se los explica, algunos lo lograrán y otros seguramente no. ¿Serán éstos algunos de los alumnos que perdemos año a año en nuestro sistema educativo?

Una mirada sobre nuestros procedimientos

Debemos empezar a mirarnos para comprender un poco más sobre los contenidos procedimentales, algunas habilidades intelectuales que utilizamos, leer, escribir, sumar, algo más compleja es integrar ideas de diferentes autores o más específicos como localización en un mapa o potenciar en matemática son parte del repertorio de acciones que ponemos en funcionamiento cada vez que realizamos actividades de tipo intelectual.

Para Mateos (2001)
es aquí donde entra en escena la metacognición, definida como el conocimiento que uno tiene y el control que uno ejerce sobre su propio aprendizaje y, en general, sobre la propia actividad cognitiva. Se trata de “aprender a aprender” facilitando la toma de conciencia de cuáles son los propios procesos de aprendizaje, de cómo funcionan y de cómo optimizar su funcionamiento y el control de esos procesos.

Hacer metacognición nos permite definir los pasos de nuestra actuación y así poder pensar en el cómo de su enseñanza Hay una pregunta que los docentes debemos llevar al aula cada vez que nuestros alumnos terminan su actividad y es ¿cómo lo hicieron?, eso nos va a permitir entender los procesos intelectuales y ayudar a quienes no se dan cuenta de que hacer.

Procedimientos generales y específicos.

Como dijimos en el apartado anterior podemos dividir los procedimientos en generales y específicos, los primeros son aquellos que usamos para seguir aprendiendo sin ayuda de otros, vaya un ejemplo de ellos a partir de lo que aparece en el texto los Contenidos en la Reforma

Habilidades en la búsqueda de información
• Cómo encontrar dónde está almacenada la información respecto a una materia.
• Cómo hacer preguntas.

Habilidades de asimilación y de retención de la información
• Cómo escuchar para la comprensión.
• Cómo estudiar para la comprensión.
• Cómo leer con comprensión.
• Cómo registrar y controlar la comprensión.

Habilidades analíticas
• Cómo desarrollar una actitud crítica.
• Cómo razonar deductivamente.
• Cómo evaluar ideas e hipótesis.

Habilidades en a toma de decisiones:
• Cómo identificar alternativas.
• Cómo hacer elecciones racionales.

Habilidades sociales:
• Cómo evitar conflictos interpersonales.
• Cómo cooperar y obtener cooperación.
• Cómo competir lealmente.

Habilidades metacognitivas
• Cómo evaluar la ejecución cognitiva propia.
• Cómo seleccionar una estrategia adecuada para un problema determinado.
• Cómo enfocar la atención a un problema.
• Cómo decidir cuándo detener la actividad en un problema difícil.
• Cómo determinar si uno comprende lo que está leyendo o escuchando.
• Cómo transferir los principios o estrategias aprendidos de una situación a otra.
• Conocer las demandas de la tarea.
• Conocer los medios para lograr las metas.
• Conocer las capacidades propias y cómo compensar las deficiencias.

También están los contenidos Procedimentales específicos, son aquellas habilidades para manejarse con determinados conocimientos de disciplinas determinadas, las herramientas para operar en matemática o para comprender los datos de un mapa.

Estos contenidos están detallados en los Contenidos Básicos Comunes, cada área de conocimiento tiene una lista de procedimientos a lograr. Ejemplificaremos algunos.
• Reconocimiento de aspectos tipográficos y topográficos en textos escritos.
• Gestión de estrategias de apropiación léxica.
• Establecimiento de relaciones entre propiedades de una misma figura o cuerpo y entre • figuras o cuerpos entre si.
• Contrastación de niveles y modos de consumo en el seno de una sociedad.

Como se ve son específicos de una disciplina determinada y bastantes complejos, uno debería descomponerlos para poder entenderlos y luego aplicarlos al conocimiento determinado.

Ejemplo: en el procedimiento referido a la matemática, establecimiento de relaciones entre propiedades de una misma figura, o cuerpo, y entre figuras o cuerpos entre si uno primero debe preguntarse qué hacemos cuando establecemos relaciones y luego pensar específicamente en figuras o cuerpos.

Enseñar los procedimientos

Hasta aquí el planteo de qué son los procedimentales, trataremos de empezar a entender cómo enseñarlos.

Tomemos un procedimiento como comparar, procedimiento que se viene desarrollando desde el Jardín de Infantes y pensemos en qué hace allí un niño.

Suponemos que se le entregan piezas de colores diferentes, y en tamaños y formas también variados. Luego de observarlas el niño elige un parámetro o patrón para compararlas y agruparlas. Por ejemplo, elige el color rojo y compara este patrón para decir cuáles van con ese color y cuáles no, lo mismo puede hacer con el tamaño, las grandes y las pequeñas o las formas, redondas o no.

Aquí es obvio, está a la vista el patrón para comparar, el problema es cuando en años superiores se complejiza y debemos, por ejemplo comparar textos.

Volvemos a pensar en el procedimiento de comparar, sus pasos son observar los distintos elementos, elegir un patrón de comparación y luego decir cuáles se asemejan, o no, a ese patrón.

Si estamos en 7º año y queremos trabajar en comparación de textos, los pasos son observar los distintos elementos, como aquí comparamos un texto, debemos primero hacer una lectura comprensiva para saber cuales son los tópicos o temas con los cuales trabajan los textos, luego se busca el o los patrones para comparar y por último se compara con ese patrón los textos.

En un ejemplo concreto tenemos dos textos que hablan sobre la Revolución Industrial, las transformaciones que se dieron en el campo, en la ciudad y en la vida en las fábricas. mis patrones comparación serán: el campo, la ciudad y la fábrica. A partir de allí, se deberá comparar que dice un texto y que el otro sobre esos patrones. El final de este trabajo puede ser la elaboración de un cuadro comparativo.

Sabiendo, entonces, que el procedimiento o habilidad para hacer cuadros comparativos, tiene su base en la comparación, la lectura comprensiva y en la realización de cuadros, uno debe tener en cuenta todos los pasos de estos procesos.

El alumno debe tener adquirido el procedimiento de leer con comprensión antes de hacer cuadros comparativos.

El problema ahora es como se enseña esto, generalmente los docentes les decimos hagan un cuadro que compare los dos textos y los chicos se quedan esperando la explicación de el “cómo se hace”; por eso es bueno ir enseñando de a poco los pasos intermedios para construir el cuadro.

El primer día que trabajamos con cuadros comparativos, entregamos dos textos, le pedimos que lean con comprensión, que parcelen los textos y luego nosotros damos los patrones para que ellos completen y comparen.

Texto 1Texto 2
Vida en el campo
Vida en la ciudad
La fábrica

En días posteriores uno puede dar las características que aparecen en los textos sobre los patrones de comparación y dejar que ellos encuentren algunos patrones

Texto 1Texto 2
Menos población, éxodo a la ciudadDesaparece la tierra comunal.
Se cercan las propiedades
Vida en la ciudad
La fábrica

Por último, el alumno está en condiciones de hacerlo solo, pues vio como se trabaja cada parte del procedimiento, no se dejó nada por enseñar.

Quizás suene muy elemental, pero cuando se le pregunta a los alumnos que sucede que no aprenden, comentan: no entiendo, no sé cómo pasa de una situación a otra, me pide algo pero no me dice cómo se hace. En la mayoría de las planificaciones de clase que vemos en los profesorados, aparece claramente el contenido conceptual, los datos, hechos y conceptos por donde transcurre la clase, pero, en pocos casos, aparece la enseñanza de los diferentes procedimentales que se espera aprendan los alumnos.

¿Por dónde pasan los nuevos desafíos de habilidades intelectuales?

A partir de las evaluaciones internacionales que se están tomando, las habilidades intelectuales que se espera logren los alumnos de los diferentes sistemas educativos se complejizaron, ya nadie cree en habilidades que se utilicen solo para la escuela, sino para aplicar en los contextos sociales y laborales. en primer lugar es interesante ver, a partir de las evaluaciones que toma la OCDE, cuáles son las habilidades que se buscan y que aparecen en el informe PISA.

  • Literarias: habilidad de entender, usar y reflexionar sobre textos para alcanzar propias metas, desarrollar conocimiento y participar en sociedad. Clave para aprendizaje.
  • Numerales: capacidad de identificar, entender y trabajar c/ números; usar matemáticas resolver problemas reales vida cotidiana, y apreciar asuntos expresados numéricamente.
  • Científico literarias: capacidad para usar conocimiento científico en situaciones de vida cotidiana mediante identificación problemas y la obtención conclusiones basadas en evidencias.

Como se ve, no es leer comprensivamente, sino que se lee para lograr ciertos objetivos, lo mismo en matemática y en literatura científica. En realidad los sistemas educativos pretenden lograr objetivos como: dominio competencias básicas conforme estándares internacionales + “aprender a aprender” + competencias empleabilidad y competencias cívicas, pero, ¿qué son estas últimas?

Las Competencias de empleabilidad refieren a

  • Manejo recursos: asignación tiempo, dinero, espacio, materiales, personas.
  • Intrapersonales: carácter, motivación, disciplina, honestidad, iniciativa.
  • Interpersonales: trabajo en equipo, diversidad, comunicar, enseñar, tratar clientes, negociar, liderar.
  • Tecnologías: seleccionar tecnología, búsqueda y manejo información, archivos.
  • Idioma: manejo instrumental del inglés.

Competencias cívicas

Competencias transversales que aseguran autonomía en diversos campos acción social. Capacidad de
– Identificar, evaluar y defender propios recursos, derechos, límites y necesidades.
– Crear y desarrollar, individualmente o en grupo, proyectos y estrategias.
– Analizar situaciones, relaciones y fuerzas.
– Construir y operar/participar en organizaciones.
– Manejar y resolver conflictos.
– “Jugar” dentro de las reglas, usarlas y elaborar sobre ellas.
– Construir ordenes negociados por encima de diferencias culturales.

Algo que muchos docentes plantean ante estás cuestiones que aparecen es “Pero antes no había que pensar en todo esto, los alumnos estaban en la escuela, el profesor explicaba y ellos repetían sin problemas”.

Quizás este es el centro de la cuestión, cambió la sociedad y cambió el paradigma científico que se sostenía desde la escuela, el positivismo configuró la ciencia con verdades y esas verdades debían repetirse en la escuela, hoy la ciencia habla de enunciados válidos y los alumnos deben desarrollar otras herramientas intelectuales para demostrar dichos enunciados; por otro lado, dejó de ser una sociedad vertical para pasar a una sociedad democrática, donde no se somete, sino se convence y, nuevamente, la diferencia de habilidades para llevar adelante un modelo y otro.

Conclusión

Los cambios sociales, políticos y económicos nos indican que los saberes deben ser diferentes para poder integrarse en este nuevo modelo de mundo; para eso, memorizar no alcanza, es necesario desarrollar habilidades intelectuales, de empleabilidad y cívicas más complejas, por ello es necesario recurrir a nuestra experiencia, a nuestro hacer para poder pensar en la mejor manera de enseñarlas.

Cuando desde la didáctica se nos invita a reflexionar sobre nuestras prácticas, no sólo se refiere a cómo pensamos la clase, sino a cómo pensamos que pensamos la clase. Hacer metacognición nos permite salir del lugar de objeto para pasar al lugar de sujetos y así generar mejores planteos de enseñanza.

Fuente: http://api.ning.com

Bibliografía

• Barco S. Y Lizarriturri, S. (2004, mayo), Significación y alcances de la comprensión y producción textual en el ingreso a la Universidad. Ponencia presentada en Foro Universidad y Escuela Media. Luján, Argentina.
• Coll, C. Pozo, I Sarabia, J. y Valls, D. (1992). Los contenidos en la Reforma. España: Santillana.
• Jalfen, L. (2001). ¿qué hacer con la universidad?. Reflexiones sobre una nueva reforma universitaria en la era tecnológica. Argentina: Ediciones Corregidor.
• Mateos, M. Metacognición y educación. Argentina: Aique Meirieu P( 2001). La opción de educar. Ética y pedagogía. España: Octaedro. • Perrenpud (2000). Construir Competencias desde la escuela. Chile: Dolmen ediciones.
• Egan Kieran (2000). Mentes educadas. Cultura, instrumentos y formas de comprensión. España: Paidos.
• Stoll Louise y otros (2004). Sobre el aprender y el tiempo que requiere. Implicaciones para la escuela. España: Octaedro.
• Bain, Kein (2007). Lo que hacen los mejores profesores de universidad. Valencia: Universidad de Valencia.

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