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El cuaderno como instrumento de evaluación.

En esta investigación las autoras se centran en las tareas del cuaderno como reflejo del tipo de situación de enseñanza-aprendizaje.

Escrito por: Lic. Lidia Pascual de Fourcade, Lic. Selva Candás y Lic. Stella Fernández.

El aprendizaje en el aula debe ser entendido como una práctica pedagógica deliberada, sistemática, pautada e intensiva dirigida a un grupo de alumnos que están en situación de desarrollo y aprendizaje. (…) Las formas didácticas utilizadas en el momento de transmitir el conocimiento pueden denominarse “programa facilitador” si reúnen los principios psicopedagógicos indicados por las teorías del aprendizaje. En el aula encontramos el triángulo didáctico, ya que se da la interacción docente-alumno-contenidos que produce el aprendizaje. Está presente: lo que se debe enseñar, los contenidos curriculares que responden a un plan de formación integral; a quién va dirigido, el sujeto del aprendizaje concebido como constructor desde sus particularidades individuales; quién enseña, el docente profesional, idóneo en estrategias didácticas y conocedor de un marco teórico que le permite comprender la conducta de cada alumno en distintas situaciones y reflexionar acerca de su trabajo didáctico.

Un hacer cotidiano.

A partir de lo expuesto anteriormente se decidió analizar una práctica del aula que por su condición de hacer cotidiano no puede ser eliminada por el docente (…): los deberes del cuaderno. Frente a esta problemática surgió la siguiente pregunta: (…) ¿desde dónde el alumno procesa, construye y produce el conocimiento? Para dar respuesta a este interrogante fue necesario detenerse en varias acciones del aula, de las cuales dos resultaron altamente significativas y dieron evidencias de las situaciones en que el alumno se apropia del conocimiento. La primera es la situación de “tiempo compartido”, momento en que surgen información, preguntas, respuestas, que por lo general son formuladas por el docente con el propósito de inducir y promover cambios en los conjuntos de conocimientos que manejan los alumnos. En el aula se da un diálogo participativo que los ayuda a comprender los saberes presentados por el maestro. éstos se generalizan al grupo a partir de constantes exposiciones, interrupciones, etc. Así, del diálogo concluye en la comprensión individual (…).

La segunda situación es la realización de los deberes del cuaderno, que tiene una primera gran diferencia con el “tiempo compartido”, ya que en éste se pone de manifiesto el liderazgo docente en el tratamiento de los temas (…), en cambio en el caso de las tareas del cuaderno, se trata de prácticas autodirigidas en las que cada alumno expresa su conocimiento de lo trabajado en clase, integrándolo con lo que ya sabe. Lo interesante que aparece en la investigación es la conexión entre estas dos situaciones. Si el proceso de enseñanza-aprendizaje ha sido abierto y ha permitido la participación de todos los alumnos, esa actividad se verá reflejada en la producción de las tareas del cuaderno. No ocurre lo mismo si los conocimientos han sido impartidos de manera unidireccional. En este caso, las producciones en los cuadernos se presentan repetitivas y homogéneas, haciendo más difícil para el alumno un auténtico aprendizaje.

En el momento de la evaluación, los deberes se convierten en un instrumento muy valioso para el docente, que puede analizar sus prácticas en ellos y para los alumnos que pueden autoevaluarse y modificar sus aprendizajes.

Hernández Hernández y García (1991) expresan que “al realizar una tarea operan procesos de análisis (…), se procede a organizar datos, reorganizar la información en una estructura coherente, distinguiendo lo esencial de lo supletorio y alcanzando producciones cuanti y cualitativamente diferentes”. Esta afirmación muestra la realidad del aula en relación con la construcción del conocimiento que realiza el alumno. (…) Se inicia con la presentación de la consigna, momento en que el estudiante se enfrenta con un problema y comienza a indagar y analizar estrategias para resolverlo.

Qué dicen los cuadernos.

La ejercitación del cuaderno como práctica pedagógica es de carácter intencional, intensivo, sistemático y pautado. Estas condiciones convierten a la ejercitación en una acción eminentemente académica científica y en una unidad de referencia que da cuenta de varios aspectos del proceso de enseñanza- aprendizaje. (…) Para construir una tarea debe tenerse en cuenta la naturaleza del aprendizaje trabajado, los procesos de conocimiento que promueve, si son tareas abiertas o rutinarias y repetitivas, las condiciones de su ejecución (individual o grupal), la inclusión de ayudas en las consignas, el peso valorativo que el docente ofrece a cada área curricular y la evaluación ofrecida a los alumnos.

Se trabajó sobre una muestra de 4.060 tareas correspondientes a 2o, 4o y 7o grados, considerados representativos dentro de la escuela primaria. En 2o grado los alumnos están alcanzando la escritura mecánica y poseen competencia lingüística oral suficiente para expresar algunas ideas en forma escrita. En 4o grado los alumnos poseen la destreza suficiente para resolver problemas con progresiva autonomía. La escritura ya es automática y pueden expresar ideas desde los conceptos de la ciencia.

(…) En 7o grado, si el proceso de aprendizaje formal ha sido correcto, los alumnos han logrado un nivel de organización y manejo gramatical y semántico desde la normativa lingüística y además pueden expresarse desde su estilo personal.

Al ser evaluadas las tareas del cuaderno, fue posible inferir: el marco teórico en que se desenvuelve el docente, nivel de esfuerzo que puede representarle al alumno, tratamiento que se le da al error, posibilidad de autoevaluación.

Evitar la repetición.

(…) Se observó que muchas de las consignas se construyen con un solo concepto o verbo o una simple proposición. Algunos ejemplos son: “resuelve”, “lee y sintetiza”, etc. (…) De esa manera, las tareas constituyen más órdenes que consignas que los alumnos se apropien para resolverlas. El resultado es la producción derespuestas únicas. Ninguna de las tareas se presenta enmarcada en un contexto social que pueda emular situaciones de la vida cotidiana, como escribir un mensaje o presentar un presupuesto, etc. (…) No puede considerarse que la repetición de dictados, copias o ejecuciones de tareas estereotipadas se convertirá en un “sobreaprendizaje”. Por el contrario, sumerge al niño en el aburrimiento e imposibilita que genere una actitud superadora, se reducen sus procesos mentales y procesa desde la uniformidad. Todo deber que represente “más de lo mismo”, no conforma nuevas estructuras cognitivas, (…) causa una disminución de la búsqueda del éxito y aumenta la insatisfacción de los alumnos.

En la mayoría de los cuadernos analizados se encontraron deberes iguales, renunciando a la producción desde la creatividad y el estilo personal. Se activa el aprendizaje repetitivo, no se tienen en cuenta las tareas optativas o libres. Prevalecen los contenidos disciplinares de matemática y lengua, (…) desconociendo que las necesidades actuales de la sociedad superan el solo hecho de ser alfabetizado. La vida exige eficiencia y competencias sobre las que debe trabajar la escuela. Un 47 % de los deberes no están corregidos, lo cual impide a los alumnos conocer la calidad de su producción. El docente debe tener en cuenta que toda información adecuada permite al alumno autocorregirse, principio fundamental del aprendizaje (…).

Los deberes como creaciones.

A partir de lo observado en las tareas analizadas, es posible determinar una serie de cuestiones centrales a tener en cuenta. Las tareas del cuaderno deben ser creaciones personales que los alumnos elaboren a partir de la resignificación de los contenidos curriculares. Un ejercicio puede entenderse como un “organizador de avance” que permita al alumno armar su propia estructura cognitiva desde los diversos aspectos que ofrece un tema. La igualdad de oportunidades puede hacerse realidad a partir de elaborar los deberes del cuaderno respetando los intereses, aptitudes y habilidades de cada alumno. (…) Al trabajar la motivación de cada uno, el esfuerzo de superación será mayor. Además, la evaluación y tratamiento en el “tiempo compartido” enriquecerá al grupo. Es importante fomentar el trabajo independiente para generar en el alumno una actitud autónoma y la capacidad de resolver problemas que en el futuro la vida le impondrá (…).

Sobre el autor:
• Lic. Lidia Pascual de Fourcade, Lic. Selva Candás y Lic. Stella Fernández,
Universidad Nacional de San Luis, Facultad de Ciencias Humanas.

Fuente:
 www.zona.lacarabela.com

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