Evaluación

Experiencias innovadoras en evaluación

16 Abril, 2019

El documento que destacamos esta semana corresponde a la descripción de experiencias innovadoras respecto de la evaluación, realizado por docentes de la Universidad Tecnológica Nacional de Argentina. En este trabajo se describen dos experiencias sobre evaluación, la primera está basada en la utilización de la devolución de la evaluación como parte del proceso educativo, bajo la hipótesis de que el estudiante, al rehacer su examen a partir de los comentarios que realiza el docente sobre sus aciertos, errores y dificultades, tiene aún oportunidad de continuar reorganizando los contenidos en su esquema cognitivo. La otra experiencia describe un proyecto  de evaluación continua en el cual se emplearon varias técnicas no tradicionales de evaluación que pretenden asegurar el monitoreo permanente de los aprendizajes y el feedback, necesario tanto para estudiantes como para docentes. Cabe destacar que si bien las experiencias descritas se desarrollaron en el ámbito universitario, sus aportes son aplicables a los diferentes niveles del sistema educativo, puesto que el concepto y uso de la evaluación es similar en todos ellos. La evaluación de los aprendizajes en cualquier nivel del sistema educativo, debe ser entendida como el proceso mediante el cual, a partir de la información que se recoge a través de diferentes instrumentos, se toman decisiones de mejora del proceso enseñanza-aprendizaje. Para ello, es necesario que se analice detenidamente la información recopilada y que el estudiante sepa qué se espera de él y cuáles fueron sus aciertos, errores y dificultades. Desde esta mirada la evaluación se convierte en una herramienta de aprendizaje más. Sin embargo, lo que ocurre con frecuencia en la realidad, es que la evaluación se lleva a cabo sólo en las instancias formales (exámenes o pruebas parciales y finales) y se destina casi exclusivamente a la medición de los aprendizajes para la acreditación o la certificación, y muy pocas veces se la asocia a la toma de decisiones, por parte de estudiantes y docentes, sobre la marcha del proceso educativo. Considerar que la evaluación sirve sólo para la acreditación de una asignatura es olvidar su utilidad para retroalimentar el proceso educativo, ya que informa a los estudiantes tanto sobre los tópicos de mayor importancia como del estado de su propio conocimiento, y a los docentes, sobre la efectividad de sus elecciones metodológicas y sus acciones pedagógicas. A la evaluación tradicional, caracterizada por ser sumativa, individual, puntual y terminal, se contrapone una evaluación alternativa formativa, compartida, dinámica y procesual. Una evaluación continua e integrada al proceso educativo informa al docente sobre las dificultades reales que tienen los estudiantes, permite a éstos aprender de sus propios errores a partir de las correcciones del profesor, en forma inmediata y mientras el aprendizaje se consolida, y permite además advertir posibles disfunciones en la planificación, posibilitando corregirlas a tiempo. No se propone dejar de lado la evaluación tradicional, sino complementarla con tareas enriquecedoras que estimulen la reflexión y propicien la autorregulación, para que los estudiantes puedan rectificar errores y reorientar a tiempo su tarea si reciben información permanente sobre el ritmo y la calidad de sus aprendizajes. Fuente.

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