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Los materiales en la educación a distancia

Escrito por: Maya Viesca Lobatón

«Transformación de las prácticas educativas para adecuar su calidad a los requerimientos personales y sociales de formación humana, científica, cultural y profesional; significatividad y trascendencia del aprendizaje; mejor acceso, procesamiento y expresión de la información; diversificación de ambientes, multidireccionalidad, interdisciplinariedad y sentido creativo, son algunas de las características deseables de los programas de educación a distancia y, por qué no, de la educación en general»

Cómo lograr esto es tarea de muchos de los que nos dedicamos a la educación. Cómo concebir y atender, desde las instituciones educativas, a un ser humano integral, que está relacionado con el entorno y con otros seres; cómo observarnos, preguntarnos y respetarnos en un contexto de permanente diálogo, y aún así atender demandas masivas, trabajar con presupuestos recortados y personal con poca formación en la producción de materiales; son preguntas y disyuntivas que permean nuestro trabajo cotidiano, y que sin embargo difícilmente logramos responder en nuestro actuar diario.

Una posibilidad de concretar los planes institucionales y los objetivos pedagógicos, en educación a distancia, la he visto en la elaboración de materiales educativos.

Los materiales educativos en la educación a distancia, y en general en cualquier modalidad en la que se utilicen, tienen una gran importancia, antes que nada porque son medios de comunicación, y además, porque la posibilidad de generar ambientes de aprendizaje en las modalidades abierta y a distancia queda, en gran parte, circunscrita a las posibilidades y uso que se haga de estos. Lo que me lleva a esta afirmación, y a proponer algunas sugerencias para la elaboración de materiales, trataré de exponerlo en los siguientes apartados.

La comunicación humana.

Lo social se ofrece al ser humano como proveedor de estructuras de sentido, a partir de las cuales socializa; bajo el entendido de que lo social no son las personas, sino los procesos de comunicación. No es posible pretender que la comunicación este determinada por el hombre, como individuo, sino que es algo externo a él, del cual se sirve.

Pensando en que el único lazo de unión entre una persona y otra, entre una persona y un grupo, y, entre un grupo y otro sean el acto comunicativo, no resulta difícil comprender que lo social no es más que comunicación; y que el mundo de las posibilidades sociales está circunscrito a las posibilidades de comunicación.

Como ya decía, dentro de la superestructura de la comunicación, los lenguajes se presentan como reductores de posibilidades. Los códigos y los símbolos forman los lenguajes, y éstos, constituyen la materia prima de la comunicación. El lenguaje corporal, el abecedario, el lenguaje binario, la iconografía…, no son más que ejemplos de esta materialización, cuya característica principal es la convención.

emisor — mensaje — receptor

 

Durante mucho tiempo se dibujó a la comunicación, para su estudio, con un diagrama similar a este:
En el que intervenían: un emisor, un receptor, un mensaje, un canal y un código.4 Sin embargo este modelo ha sido ampliamente superado y, en la actualidad, cualquier intento tendría que adoptar una forma similar a esta .

El acto comunicativo no es un proceso lineal ni unidireccional. Contempla personas que emiten y reciben mensajes que son codificados y decodificados en función de una compleja articulación de factores psicológicos y culturales, en diversos códigos y medios, dentro de un ambiente cargado de significaciones, y a través de medios con características comunicativas específicas.

Cuando estamos en contacto con una persona, no sólo utilizamos el código lingüístico para comunicarnos; la forma en que vestimos, en que nos movemos, en que nos dirigimos al otro, el ambiente en el que estamos, son también factores perceptibles que envían información a nuestro alrededor: somos sujetos multimediados.

Sin embargo el hecho de compartir un código y que el mensaje emitido sea «entendido» por el otro, no implica que éste logre imponer un sentido. El sentido no es algo inequívoco, que viene dado en la forma del mensaje, verbal o visual. Más bien es algo que se negocia, es el producto de una tensión entre la significación5 que el texto (la imagen) propone y la apropiación que realiza el destinatario o receptor.

La idea de negociación, entendida como intercambio o interacción, supone la existencia de personas copartícipes de un proceso activo y continuo de significación en el que no es posible separar al enunciador del destinatario, por la simple razón de que es en la existencia del segundo, un otro capaz de entender, que tiene lugar el mensaje.6

Con esto se reitera lo planteado por Luhmann sobre lo reduccionista que resulta plantear, dentro de la comunicación, dos connotaciones que durante mucho tiempo ha tenido, la de efecto y la de finalidad.

La primera, por el hecho de que es en la existencia del otro, que se logra la comunicación, lo que sugieren una pérdida de sentido por parte del enunciador; y la segunda, porque la circulación de las significaciones, en la vida social, no puede reducirse a un mero utilitarismo, al cumplimiento de fines previsibles y específicos. Además, el lenguaje, más que una nomenclatura, una etiqueta que une al hombre y a la cosa, ofrece significado en la trama del lenguaje, y es esta trama la que hace posible el pensamiento, lo que permite afirmar que el lenguaje, lejos de «reflejar» el mundo o el pensamiento, los configura, en tanto dimensión significante: conocemos lo que podemos nombrar.

Hasta aquí, he perfilados dos de los elementos contextuales de los materiales educativos en la educación a distancia, la educación y la formación como sistemas, y la comunicación humana. El último elemento que quisiera trabajar para completar mi idea, sobre la elaboración de materiales educativos en la educación a distancia, es el concepto de ambiente de aprendizaje.

El ambiente de aprendizaje.

El ambiente de aprendizaje se puede entender como un complejo tejido de elementos en el que existe y se desarrolla el sistema de aprendizaje, y que tiene por objeto generar mejores relaciones educativas, ya sea entre personas, con instrumentos, con el curriculum, de las personas respecto de sí mismas, y en general, con todo el entorno, y, en ejes tanto físicos y espaciales, como históricos y sociales.

Si tomamos, como definición, que ambiente, es lo que rodea y la comunicación, lo que permite poner en común, no podemos concebir a lo uno sin lo otro, el ambiente, en términos sociales, es comunicación, y si la educación es una actividad social, implica pensar en ambientes; esto es, tener una visión holística e integrada, no sólo en lo que se refiere a los individuos, sino en las múltiples relaciones que se generan en un ambiente de aprendizaje.

Esta disposición de elementos puede ser tan limitada y rígida, que sólo dé lugar a un único modo de aprender unidireccional, verbalista, autoritarioy repetitivo, o bien puede producir un modelo, que con una base de solidez y flexibilidad académica, contemple y propicie la diversidad de ámbitos donde se da el aprendizaje.

Para lograr ese entendimiento, entre el entorno y la situación de aprendizaje, hay que tomar como premisa principal el que el actor al que hay que dirigir todos los esfuerzos es el estudiante. Desde el punto de vista de los ambientes, es el aprendizaje en el que se centra la atención, siendo a través de la disposición del ambiente que se ejerce en gran parte la enseñanza. Pensar en ambientes es pensar en aprender con todo el cuerpo.

La disposición del ambiente debe tomar en cuenta: espacios para el movimiento; actividades de aprendizaje; creación de nuevos espacios a través de la distribución; introducción de materiales; destrezas y procesos mentales que se busca desarrollar; el volumen de la información accesible; fuentes de información; propósitos especiales, y; la disposición de materiales.

Estos elementos no son exclusivos de un sistema educativo presencial, en la educación a distancia siguen estando presentes, y siguen siendo suceptibles de ser predispuestos por los educadores.

El entorno envía mensajes continuamente, somos sujetos multimediados, por lo tanto es necesario considerar las formas de poner en común, de comunicar, para que los mensajes que enviemos tengan mayor sentido y significado para nuestros interlocutores, explotar al máximo el potencial significativo de los medios comunicativos, cualquiera que estos sean, y hacer consciente al estudiante de su propio aprendizaje, incluidas las mediaciones no intencionales. Valores como: autogestión, significatividad, creatividad, participación y anticipación, debieran permear los ambientes educativos.

Los materiales como ambiente de aprendizaje.

Como ya mencioné, la intensión de revisar la propuesta de Luhmann de sistema educativo y de formación, la comunicación humana como proceso, y el concepto de ambiente de aprendizaje tiene la finalidad de enmarcar los materiales educativos dentro de un contexto más amplio, y con un papel más importante que el que se les suele dar.

Dentro del sistema de formación, los materiales educativos podrían ser una de las entradas, de las fuentes de información que buscan generar procesos de transformación en el estudiante. Sin embargo, en la educación a distancia, el rol que los materiales juegan se multiplica.

El estudiante a distancia va a trabajar con sus materiales en su casa, en la oficina, en un café, en muy diversos espacios que probablemente poco tengan que ver con el ambiente «ideal» de aprendizaje. La distribución de espacios, las actividades de aprendizaje, la introducción a los materiales, destrezas y procesos mentales que se busca desarrollar, el volumen de la información accesible, las fuentes de información, los propósitos especiales, etc., deben ser autocontenidos por los materiales.

Sin importar el medio que soporte al material, ya sea audio, video, impresos o multimedia, la virtualidad cobra un papel muy importante y específico. Si bien no podemos distribuir, físicamente, un espacio, sí podemos trabajar con el valor de fondo de esto que es el orden y la generación de un espacio, en donde el estudiante se sienta invitado al estudio. Tal vez no se puedan manipular los espacios y el mobiliario de un salón, pero sí es posible distribuir y ordenar la información en un multimedia, de manera que el estudiante sepa donde encontrar las informaciones que busca, qué es lo que tiene que hacer, que se sienta agradado con lo que está trabajando, entre otras cosas.

Ante esto, la producción de los materiales cobra una dimensión distinta. El diseño gráfico, el diseño editorial, la edición, la fotografía, y en general las situaciones en las que se «pone en forma» o se le da forma a un contenido académico, para construir el material educativo, no son sólo «herramientas para el decorado», sino, las herramientas para la construcción de ambientes de aprendizaje.

Por otro lado, como mencione en el apartado de la comunicación humana, la tecnología no es neutra, y las mediaciones en un proceso de comunicación aportan significados. Así, las características mismas del medio elegido, el uso que se haga de los lenguajes (verbal, icónico, visual, audiofónico…), la calidad de la producción, entre otros, son elementos manipulables para la generación de ambientes virtuales de aprendizaje.

Aun cuando, además de los materiales, las asesorías, las reuniones presenciales, las comunicaciones electrónicas, son también entradas del sistema de formación a distancia, considero que lo ideal es que cada uno de estos elementos dependa lo menos posible de los otros, para hacer sentir al estudiante confianza en su proceso y seguridad. Los materiales no son lo único pero hay que elaborarlos como si lo fueran.

Esto, además, se vuelve muy importante cuando la demanda excede la capacidad de atención del personal, los recursos humanos suelen ser los más necesarios.

En resumen, los materiales de aprendizaje en la educación a distancia se convierten en el frente del educador, es a través de ellos como se muestra al estudiante, lo interpela, lo invita y le ofrece una experiencia educativa; esto, claro, dentro del marco más amplio del sistema de formación y dentro de una situación comunicativa.

El reto del educador, hoy y siempre, es el de convertirse en comunicador, es ser ventana del conocimiento y un generador de aprendizajes.

Notas
1. Confer, Luhmann, Niklas; Eberhard, Karl, El sistema educativo (Problemas de reflexión), Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO. México,1993.
2. Ibídem. p. 13.
3. Este planteamiento esta tomado del documento base del «VI Encuentro Internacional de Educación a Distancia», elaborado en coautoría con María Elena Chan. CECAD/UDG. México, 1997.
4. Estos elementos responden al modelo de Shannon y Weaver, el cual prevaleció como válido en los albores del estudio de la comunicación durante los años cuarenta, y que estaba basado en un modelo matemático.
5. Estamos entendiendo por significación, la relación entre expresión y contenido, el enlace entre lo perceptible y lo interno, la imagen mental con la que lo perceptible se asocia. Esta acción de significación es cultural y las relaciones en las que se finca son aprendidas. (Chan, María Elena, en el documento «La mediatización. Una aproximación desde la semiótica al proceso de producción de materiales educativos de apoyo al autoaprendizaje»).
6. Confer., Arfuch, Leonor, «El diseño en la trama de la cultura: desafíos contemporáneos», en Arfuch/Chávez/Ledesma: Diseño y comunicación. Teorías y enfoques críticos. Paidós, [Estudios de Comunicación]. Buenos Aires, Argentina, 1997.

Sobre el autor:
• Maya Viesca Lobatón,
Licenciada en ciencias de la comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y responsable del área de Difusión Cultural de la misma institución.

Fuente:
•  www.latarea.com.mx

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